Editorial

Prevención ante El Niño

Es más rentable y  efectivo prevenir los desastres naturales que enfrentarlos cuando ocurren

La Razón (Edición Impresa)

03:00 / 21 de septiembre de 2015

Según advierte la Organización Meteorológica Mundial, este año el fenómeno de El Niño, que se desarrolla en el océano Pacífico y se traduce en precipitaciones más intensas y en sequías de consideración, será uno de los más fuertes de los últimos 65 años. Por tanto, es posible que en el país se repitan los impactos climáticos de hace ocho años, e incluso pueden ser aún más severos.

Al respecto huelga recordar que entre noviembre de 2006 y marzo de 2007 al menos 120.000 familias se vieron afectadas por la presencia del fenómeno que aquí se comenta, cuando se registraron inundaciones de consideración en el trópico de Cochabamba, en el norte de La Paz y en el oriente del país; mientras que en parte del altiplano y el Chaco hubo déficit de lluvias. Según estimaciones del Gobierno, la pérdida económica por este hecho superó los $us 440 millones.

Consultado por la posibilidad de que las inundaciones y sequías se repitan en los próximos meses con igual o mayor intensidad que hace ocho años, el Viceministerio de Defensa Civil indicó que el Ejecutivo prevé utilizar el 0,15% del Presupuesto General del Estado para la atención de posibles impactos, equivalentes a Bs 78 millones. Un monto nada despreciable que ojalá sea suficiente y se administre de manera eficiente y con transparencia.

Sin embargo, no sobra recordar que una adecuada gestión de riesgos no solamente debe ser entendida como la atención de emergencias y el apoyo a las víctimas, sino también y sobre todo como la incorporación de acciones de prevención en la planificación y gestión del desarrollo de las urbes y departamentos, que contrarresten las condiciones de riesgo de desastres, en la búsqueda de un desarrollo sostenible. Una visión que por lo visto lamentablemente aún no ha sido internalizada en los diferentes niveles de gobierno.

Y es que, como bien se sabe, al igual que ocurre con las enfermedades, resulta más rentable y también mucho más efectivo adelantarse a los desastres naturales que enfrentarlos cuando éstos ocurren. Y si bien en un principio se necesita invertir tiempo, dinero y esfuerzos en tal sentido; con el tiempo, las entidades gubernamentales y los hogares se podrían ahorrar ingentes cantidades de recursos y molestias ocasionados por las pérdidas agrícolas y estructurales que generan los desastres naturales.

De hecho algunas investigaciones realizadas en este ámbito calculan que por cada dólar destinado a labores de prevención para eventos recurrentes como el que aquí se comenta evita $us 13 en pérdidas posteriores. Después de todo, es bastante más barato contener el desborde de un río que reconstruir una carretera o un colegio. Además, y más importante aún, la prevención es la única manera de salvar vidas de personas y animales.

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