Editorial

Proyección económica

En el largo plazo se requiere sustituir parcialmente la caída de la renta gasífera

La Razón (Edición Impresa)

00:00 / 09 de agosto de 2015

Como ya es usual en estas ocasiones, el Presidente del Estado incorporó en su discurso del 6 de agosto en Trinidad una visión panorámica de la situación económica del país y algunas proyecciones de mediano y largo plazo. En primer lugar, es importante destacar como logro la disminución de la extrema pobreza en la última década, del 38,3% al 17,8%.

Paralelamente, en este periodo la clase media ha crecido en algo más de 2,5 millones de personas. Esto, como efecto de una relativamente próspera situación económica del país y su correspondiente correlato con un mayor nivel de urbanización de la población. Será necesario que las políticas públicas sean creativas y consistentes para con la población con ingresos más vulnerables.

Asimismo, es una buena noticia el hecho de que Bolivia haya disminuido su proporción de endeudamiento externo, del 74% al 26% del PIB. Este indicador refleja que la política fiscal tiene un margen mayor de maniobra y el país también tiene condiciones interesantes para asumir compromisos de financiamiento con fines de inversión.

El contexto hasta aquí reseñado ha sido posible gracias a una combinación de políticas de captación de renta y redistribución del ingreso en un entorno macro muy prudente, junto con un entorno internacional excepcionalmente favorable, tanto por el notable incremento de los precios internacionales de nuestras materias primas como por la inusual duración del así llamado “superciclo” de estos precios.

Ahora, los indicadores económicos convergen hacia lo que se puede prever como el final del superciclo. La década de bonanza latinoamericana, impulsada por el dinamismo de la economía china, parece haber llegado a su fin. En ese sentido, la CEPAL ha rebajado las proyecciones económicas para América Latina y se prevé que la región llegará a fines de este 2015 con solo un 0,5% de crecimiento. Para Bolivia esto implica una rebaja de la proyección de crecimiento que las autoridades tenían a inicios de gestión de un 5,5% a un 5%.

El Presidente indicó en su mensaje que el nuevo contexto implica una caída de $us 2.500 millones en ingresos por hidrocarburos.

Afortunadamente, al menos en el muy corto plazo, el margen de maniobra del país es relativamente importante y la inversión pública —proyectada en un poco menos de $us 7.500 millones— podrá sostener el ritmo de crecimiento planificado.

Sin embargo, en el largo plazo se requiere sustituir al menos parcialmente la caída de la renta gasífera. Las proyecciones oficiales citadas por el Mandatario indican que Bolivia exportaría electricidad. Se espera que así se compense parcialmente lo que el país recibe por gas. Otros proyectos grandes esperan también su turno, como el litio y el Mutún; y aguardamos que las autoridades asuman con responsabilidad el reto que significa aprovechar todo este potencial económico.

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