Editorial

Quemando la inocencia

La Razón (Edición Impresa)

00:00 / 30 de marzo de 2018

Un nuevo hecho de maltrato infantil ha vuelto a encender las alarmas en el país, poniendo en relieve la execrable violencia que impera contra los niños en muchos hogares bolivianos. Nos referimos a las quemaduras que un menor de siete años sufrió en el rostro, hombros y espalda, luego de que su madre le echase agua hirviendo como castigo por comerse dos pedazos de carne que no eran para él.

Como ocurre en este tipo de casos, no sería la primera vez que el infante es víctima de violencia. En 2017 le detectaron una fractura en uno de sus brazos en un hospital al que acudió gracias a las diligencias de uno de sus tíos, quien se dio cuenta de que padecía un intenso dolor en el hombro desde hace días. Se presume que esta fractura habría sido provocada durante otro castigo. Por otro lado, la joven madre, de 24 años, habría apuñalado a su cónyuge hace cuatro años en una pelea doméstica.

Además de poder inferir que esta mujer padece de algún trastorno mental y/o estaría viviendo condiciones de estrés extremas que la inducirían a agredir a los miembros más vulnerables de su hogar, estos hechos nos recuerdan la imperiosa necesidad de abordar la violencia infantil como un asunto de salud pública, promoviendo en lo posible una convivencia pacífica e edificante en los hogares. De lo contrario condenaremos a miles de niños y niñas a vivir en un entorno signado por la violencia, generando en ellos daños emocionales y cognitivos irreversibles, que a la postre se traducirán en nuevos hechos de violencia y en grandes perjuicios para todo el país.

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