Editorial

Quinua real

Toca ahora asegurar que la calidad de la quinua real se mantenga o, en lo posible, mejore

La Razón (Edición Impresa) / La Paz

02:55 / 29 de agosto de 2014

Cuando a inicios de 2013, por iniciativa boliviana, se lanzó el Año Internacional de la Quinua, alguna prensa internacional señaló que el grano se volvería inaccesible para la población nativa y, peor, que el país dejaría de ser su principal productor. Sin embargo, la Comunidad Andina de Naciones (CAN) acaba de certificar que la quinua real es exclusivamente boliviana.

En efecto, precisamente porque la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) definió la quinua como “súper alimento”, y se promovió su cultivo en todo el orbe como una de las mejores alternativas para garantizar la seguridad alimentaria, se temió que la quinua boliviana, que desde entonces ha incrementado exponencialmente sus exportaciones (que ya eran considerables desde antes), dejaría de ser un alimento nativo del país, especialmente la variedad conocida como quinua real, pues podría ser cultivada en otras latitudes e  introducida al mercado como propio de ellas.

Lo que los países miembros de la CAN han hecho, explicó el Viceministro de Desarrollo Rural, es reconocer que esta variedad es exclusivamente boliviana, otorgándole la llamada “denominación de origen”, lo que significa que ningún país integrante de esta comunidad de naciones podrá utilizar en beneficio propio el prestigio de los célebres granos rojizos, cuyo sabor supera al de todas las demás variedades.

El proceso de homologación del registro de la Quinua Real del Altiplano Sur de Bolivia, emitido por el Servicio Nacional de Propiedad Intelectual ante los países de la CAN, fue iniciado en 2012, y como resultado de dicho trámite, Ecuador, a través del Instituto de la Propiedad Intelectual; Colombia, por la Superintendencia de Industria y Comercio; y Perú por medio de la presidencia del Consejo de Ministros, emitieron sendas resoluciones reconociendo dicha denominación.

El siguiente paso, explicó el viceministro, es obtener la misma certificación de la Unión Europea, lo que significará un enorme impulso para los productores bolivianos, que en los últimos años han llegado a cultivar hasta 150.000 hectáreas de quinua. La certificación servirá además para establecer los derechos intelectuales y genéticos de esta variedad del grano.

Hay, pues, constantes beneficios derivados de la celebración del Año Internacional de la Quinua, y  el país no ha hecho sino aprovecharlos para beneficio no solo de la extensa comunidad de productores, sino también del grueso de la población, que contra los pronósticos ha incrementado su consumo del grano.

Toca ahora asegurar que la calidad de la quinua real se mantenga o, en lo posible, mejore, y que en el camino los productores no pierdan de vista que la única manera de hacer sostenible el cultivo de este grano es haciéndolo en armonía con la naturaleza, sin abusar de la tierra.

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