Editorial

Rechazo de renuncia

Con algún dramatismo, Cossío basa toda su argumentación en una insostenible falacia

La Razón / La Paz

00:04 / 04 de diciembre de 2012

El gobernador suspendido de Tarija, Mario Cossío Cortez, tuvo que escribir una larga carta para justificar su decisión de no renunciar al cargo. Ha dejado así muy molestos a quienes le exigían que diera un paso al costado (como hizo su colega en el Beni) para viabilizar una nueva elección. Ahora Tarija seguirá con gobernador interino (del MAS) hasta la conclusión del periodo.

Lo más llamativo de la carta, además de su extensión y reiteraciones, son los argumentos que adopta para responder a la interrogante que él mismo formula: “¿A qué debería renunciar?” Es necesario recordar que Cossío tiene varios procesos en su contra por hechos de corrupción y daño económico al Estado. En uno de esos casos (denominado Imbolsur) fue imputado formalmente por la fiscalía, motivo por el cual la Asamblea Departamental, de conformidad con la Ley de Autonomías, procedió a suspenderlo.

Con algún dramatismo, Cossío Cortez basa toda su argumentación en una insostenible falacia. Dice que fue objeto de un golpe de Estado por cuenta de “la dictadura boliviana”. Afirmar que el actual régimen político en Bolivia es una dictadura resulta tan inverosímil que Cossío se ve forzado a repetirlo ¡nueve veces! Y da vueltas en torno a ello: me fui por culpa de la dictadura, no renuncio porque sería rendirme ante la dictadura, no volveré mientras permanezca la dictadura..., etcétera.

En rigor, Cossío es un prófugo de la Justicia boliviana. Escribe desde su refugio político en Paraguay, país al que fugó hace casi dos años. En rigor también, aunque esté suspendido, sigue siendo gobernador electo de Tarija. Desde esa condición formula el segundo eje de su discurso: descalificar la gestión de las actuales autoridades interinas (“los usurpadores” del MAS y otros “vendidos”). Así, en su mirada no sólo hay una dictadura, sino que gobierna mal, entregada al centralismo.

Y así se llega al argumento de la no renuncia, sustentado en una acusación, lo menos, sorprendente. ¿Quién alienta la renuncia del gobernador suspendido? ¿Sus partidarios, sus exaliados del MNR y el PAN, la bancada indígena, las “fuerzas vivas” de la sociedad tarijeña? Nada de eso. El directo responsable, según Cossío, es nada menos que Evo Morales. Lo hace supuestamente para no pasar a la historia... ¡como dictador! Ergo, razona Cossío, no renuncio. Todos sus caminos conducen a lo mismo.

Pero no sólo hay acusación y falacia en la mencionada carta. Si algo se puede rescatar de la nueva intervención política de Cossío Cortez es su planteamiento de “un proyecto alternativo de cambio para el país”. Es una propuesta retórica, cierto, pero postula cuestiones importantes: no retornar al pasado, igualdad social, unidad, mejor vida para todos... Ahora falta que, como parte y señal de ese cambio, el gobernador suspendido y los suyos retornen al país para rendir cuentas ante la Justicia.

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