Editorial

Reconocimiento a la cultura

La Razón (Edición Impresa)

01:46 / 22 de diciembre de 2016

De manera unánime, este año se decidió otorgar el Premio Nacional de Cultura, el galardón más importante de su tipo en el país, a la poeta y compositora Matilde Casazola; mientras que el Premio de Gestión Cultural cayó en manos de Sebastiana Kespi. Existen sobradas razones para ambas designaciones.

Por un lado, desde que protagonizó e inspiró el documental Vuelve Sebastiana (1953) de Jorge Ruiz, Kespi se convirtió no solo en un símbolo, sino también en una ferviente luchadora en favor de la cultura y la preservación de su pueblo uru chipaya, hoy en día seriamente amenazado por el cambio climático, la contaminación de la minería y el avasallamiento de sus tierras por parte de comunidades aymaras.

Por otra parte, la obra poética y musical de Casazola, que abarca 16 libros y decenas de composiciones compiladas en al menos 9 discos, es reconocida por propios y extraños por su belleza, originalidad y delicado trabajo. Además, durante años ha promovido el arte desde su trinchera como catedrática de guitarra en la Escuela Nacional de Folklore Mauro Núñez Cáceres de la ciudad de La Paz. De allí que ambas nominaciones sean un justo reconocimiento a dos mujeres excepcionales que han entregado su trabajo, talento y dedicación para hacer de Bolivia un país mejor, más incluyente, culto y tolerante.

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