Editorial

Semana del Chagas

Urge cerrar la brecha entre las personas con Chagas y aquellas que reciben tratamiento

La Razón / La Paz

00:04 / 02 de mayo de 2013

Días atrás concluyó en Cochabamba la Semana del Chagas, un congreso en el que participaron científicos y representantes de varias organizaciones internacionales, para dar a conocer los avances y nuevos tratamientos contra esta enfermedad. Además, en el evento se discutió sobre los principales desafíos que enfrentan los gobiernos de la región en esta encrucijada.

Una de la razones para que este evento internacional se haya organizado en Cochabamba se debe a que Bolivia es el país con mayor endemicidad de Chagas en el mundo; y por ende, uno de los más afectados (se estima que la cantidad de infectados asciende a un millón de personas, y que más de 3,2 millones de habitantes se encuentran expuestos a la enfermedad). Cabe recordar que en todo el planeta hay entre 8 y 10 millones de casos (la mayoría en América Latina), y que la enfermedad causa la muerte de 12.500 personas cada año, convirtiéndose así en una de las infecciones parasitarias con mayor tasa de mortalidad en la región.

Otra de las razones para ser sede del evento responde a que Bolivia es el país que más pacientes trata, con experiencias muy positivas. Por ejemplo, el proyecto de Diagnóstico y Tratamiento de Chagas que la organización Médicos Sin Fronteras (MSF) desarrolla en la provincia Narciso Campero (Cochabamba), que tiene una de las más altas prevalencias de la enfermedad en el país.

Entre los principales avances anunciados en el congreso figura un medicamento desarrollado por la organización no gubernamental DNDi (Iniciativa Medicamentos para Enfermedades Olvidadas, por sus siglas en inglés) que permite mejorar el tratamiento en los niños. Por otra parte, se dio a conocer la creación de la Federación Internacional de Pacientes de Chagas. Una plataforma que permitirá unir esfuerzos y canalizar ayudas en favor de quienes padecen esta silenciosa enfermedad, que afecta sobre todo a las familias más pobres.

En efecto, el Chagas puede permanecer mucho tiempo en el cuerpo sin manifestarse (entre 20 y 30 años); pero cuando lo hace, las posibilidades de que un adulto se cure no alcanzan el 50%. Además, es considerada una enfermedad de gente pobre porque las casas de adobe, con paredes llenas de recovecos y grietas, son un paraíso para la vinchuca, el principal transmisor.

Ahora bien, el gran desafío que enfrentan los gobiernos de la región es el de cerrar la considerable brecha existente entre el número de personas que viven con Chagas y el de aquellas que reciben tratamiento. Para ello hace falta universalizar el acceso a los tratamientos existentes, y fortalecer la infraestructura de salud primaria (es decir, los centros médicos más cercanos a la comunidad), con programas de promoción y de educación tanto para la población como para los mismos profesionales sanitarios encargados de brindar tratamiento.

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