Editorial

Talento y esfuerzo

Se pueden alcanzar grandes logros si confluyen el talento y el esfuerzo de varios bolivianos

La Razón / La Paz

00:43 / 22 de agosto de 2012

El domingo, durante un evento organizado por el Conservatorio de Música en conmemoración a sus 105 años, el público apostado en la plaza Camacho para celebrar aquel aniversario quedó boquiabierto cuando Jorge Gutiérrez, un niño no vidente de tan sólo siete años, los deslumbró con la brillante interpretación de una pieza de música clásica para piano.

No cabe duda que detrás de esta hazaña se encuentra el esfuerzo y el talento innato de Jorgito para la música, potenciado por el hecho de no contar con el sentido de la vista desde su nacimiento. No obstante, también se explica por la oportunidad que tuvo para desarrollar esta su pasión desde pequeño. Ello gracias a la entereza de su madre, quien se dio cuenta de su inclinación hacia la música y entendió la importancia de desarrollar esta aptitud; pero además nunca lo trató como un minusválido.

Gracias a esta lúcida percepción, hoy su hijo practica gimnasia olímpica, cursa el segundo de primaria en un colegio corriente y es estudiante del Conservatorio de Música, pese a que esta institución no estaba preparada para impartir talleres especiales para personas no videntes.

Para zanjar este último escollo, confluyeron otros dos aspectos fundamentales. Por un lado, la presencia del virtuoso músico no vidente Lorgio Lucía en esa escuela de arte, quien desarrolló un método de enseñanza para leer y escribir notas musicales a partir del Braille, sistema de lectura y escritura táctil pensado para personas ciegas. Por otro, la participación y entusiasmo de profesores como Libertad Paredes (19), quien junto a Lucía desarrolló el programa que ahora le ayuda a Jorgito y a otro estudiante, Celso Ávalos (también invidente), a codificar y asir el lenguaje de la música.

A raíz de esta experiencia, el Conservatorio ha decidido implementar talleres de educación alternativa, en coordinación con profesionales del Instituto Boliviano de la Ceguera, para que otros profesores de diferentes ramas también puedan enseñar música a más niños no videntes. Como puede observarse, este incidente confirma que en el país no sólo existe mucho talento, sino también y sobre todo que se pueden lograr resultados admirables cuando concurren la aptitud, pasión y esfuerzo de varios bolivianos, aunque sean de diferentes generaciones.

Por otra parte, nos recuerda que no existe ningún niño que no tenga aspiraciones propias ni talentos únicos que pueden ser desarrollados. El problema es que la mayoría de la gente se deja atrapar por el dogma que significa vivir según las aspiraciones y resultados del pensamiento de otros, lo que muchas veces evita que desarrollemos nuestras aptitudes y alcancemos nuestros anhelos. De allí que algunas veces lo que parece ser una discapacidad, puede ser en verdad una ventaja para descubrir y lograr lo que realmente queremos ser.

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