Editorial

Tráfico de insectos

La mejor manera de contrarrestar este tráfico ilícito es a través de un manejo sustentable

La Razón / La Paz

00:50 / 27 de marzo de 2012

Una investigación de este diario daba cuenta ayer del campante tráfico ilícito de insectos que impera en el país. Según estimaciones del biólogo Fernando Guerra, cada año salen de Bolivia entre 200 mil y 250 mil insectos; y si bien estas acciones están penadas por ley, desde el Estado se hace muy poco para combatir este comercio, que pone en riesgo la biodiversidad nacional.

El último Informe La Razón comprobó que la caza y comercialización ilegal especialmente de mariposas y escarabajos, muchos de ellos endémicos, gozan de muy buena salud en el territorio nacional. Incluso existen comunidades como Incahuara, un santuario de mariposas cerca de Caranavi, donde los pobladores en ciertas temporadas, cuando el precio del café baja, se dedican exclusivamente a la recolección de estos alados insectos, que son adquiridos directamente por los traficantes a precios bastante reducidos (entre Bs 30 y Bs 400) en comparación a los que suelen alcanzar en el exterior (en EEUU pagan hasta $us 2.000 por una Agrias amydon boliviensis, una exótica mariposa que sólo existe en el país).

Por otra parte, la investigación también constató que en el país no existen controles efectivos para evitar este tipo de comercio, ni programas que aprovechen de manera sustentable esta demanda. Por ejemplo, en algunos centros comerciales del centro paceño se ofrecen mariposarios que en realidad son muestrarios para que los traficantes elijan el insecto de su interés y el número que desean adquirir.

Diferentes expertos coinciden en señalar que la mejor manera de contrarrestar este tráfico ilícito es a través de un manejo sustentable que incluya a las propias comunidades. En efecto, con la implementación de criaderos se podría cubrir la demanda de insectos sin poner en riesgo su preservación, y al mismo tiempo se estaría generando una importante fuente de ingresos para las comunidades, que generalmente suelen recurrir a la depredación por falta de oportunidades.

No obstante, para funcionar y mantenerse, este tipo de proyectos necesita del apoyo de los gobiernos locales y Nacional, así como de la cooperación internacional. Pues, además de financiamiento y capacitación técnica para montar y operar los criaderos, se necesita desarrollar toda una estructura de mercado que garantice su viabilidad. De lo contrario no serán sostenibles, tal y como sucedió con el Mariposario de Nayririr, en El Chairo, y el primer criadero de escarabajos en Santa Rosa de Pacollo, ambos en los Yungas, que tuvieron que cerrar por falta de financiamiento.

Cierre que por cierto desconocía la titular de la Dirección de Biodiversidad del Viceministerio de Medio Ambiente, lo que pone en evidencia lo extendida que está la falta de atención desde el Estado respecto a este tipo de comercio, que pone en riesgo la biodiversidad del país.

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