Editorial

Tragedia en Honduras

El infierno de Comayagua debería ser leído como una escalofriante advertencia

La Razón

00:00 / 18 de febrero de 2012

El incendio, que el miércoles arrasó la cárcel hondureña de Comayagua, fue calificado como un verdadero infierno por los sobrevivientes. Con más de 355 reos fallecidos, constituye la peor tragedia ocurrida en este tipo de recintos en las últimas décadas. Asimismo, puso en evidencia las precarias condiciones y riesgos que imperan en varias prisiones de América Latina.

Los familiares de los afectados aseguran que detrás de este incidente se encuentra una “mano criminal”, y responsabilizaron a los guardias y al director del recinto. A su vez, las autoridades aseguran que el incendio se debió a un cortocircuito o a la quema de un colchón. Independientemente de cuál de las hipótesis sea la correcta, no cabe duda de que el elevado índice de hacinamiento de ese penal (con una capacidad para 250 internos, las autoridades hondureñas encerraron a unas 850 personas) y la falta de medidas de seguridad explican la magnitud de la tragedia.

El dolor de los familiares, las macabras imágenes y las centenares de víctimas calcinadas deberían inducir al Ministerio de Gobierno y a las autoridades penitenciarias del país a preguntarse si un siniestro similar podría ocurrir en nuestro territorio. Y es que al igual que en Honduras, la mayoría de las cárceles bolivianas adolecen no sólo de elevadas tasas de hacinamiento (por la retardación de justicia), sino que también carecen de protocolos y adecuados sistemas de seguridad.

El problema es que mientras el ejercicio de la justicia se encarga de llenar de reos los penales, el Estado se muestra incapaz de construir nuevas prisiones y resolver los miles de caos de personas que permanecen detenidas sin sentencia. Desequilibrio que conduce a niveles de hacinamiento que atentan contra los derechos humanos y la dignidad de los detenidos.

Por otro lado, los guardias y administrativos de estos recintos no están preparados para enfrentar este tipo de emergencias. Claro ejemplo de ello es el incidente que se registró recientemente en el penal de varones Mocoví, de Trinidad. Cuando, en noviembre de 2011, una protesta por una mejor atención de salud de los reclusos terminó con dos heridos de bala, luego de que la Policía reaccionara impulsivamente temiendo un motín. Extraoficialmente se conoció que de igual manera resultaron heridos un cocinero y una niña.

La existencia de niños en las cárceles del país hace que el riesgo de este tipo de emergencias (motines, huelgas y tragedias como la de Honduras) sea aún más preocupante. Por ello, el infierno de Comayagua debería ser leído no sólo como una tragedia sino también como un macabro recordatorio de los riesgos implícitos de un sistema carcelario con hacinamiento crónico. Advertencias que debieran ser atendidas cuanto antes.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia