Editorial

Tragedia aérea

Cabe preguntarse sobre los pormenores detrás de esta temeraria y negligente decisión.

La Razón (Edición Impresa)

00:51 / 02 de diciembre de 2016

El trágico accidente del único avión de la aerolínea boliviana LaMia Corporation, especializada en vuelos chárter, ha conmocionado a toda América Latina, y en particular a Brasil, ya que todos los pasajeros (68) eran de ese país, entre los que se encontraban los jugadores y el cuerpo técnico del equipo brasileño Chapecoense; junto a los nueve tripulantes, de origen boliviano.

Milagrosamente sobrevivieron seis personas, entre ellas los bolivianos Erwin Tumiri, técnico de aviación, y Ximena Suárez, auxiliar de vuelo. También sobrevivieron los jugadores Alan Ruschel (lateral izquierdo), Helio Neto (defensor) y Jackson Follmann (portero suplente); y el periodista deportivo Rafael Henzel. Hasta ahora todo apunta a que esta tragedia devino principalmente por la irresponsabilidad de los ejecutivos de LaMia y de los pilotos, quienes aceptaron realizar un vuelo directo entre Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) y Medellín (Colombia) en un avión diseñado para tramos cortos (un Avro Regional Jet 85 británico), con una autonomía de viaje de hasta 2.965 kilómetros, tan solo cinco kilómetros más que el último recorrido que realizaron.

Como suelen ocurrir en este tipo de “accidentes”, a esta temeraria decisión se sumaron otros factores que confluyeron en la tragedia que hoy ha enlutado a decenas de familias brasileñas y bolivianas. Y es que, según se pudo constatar con las comunicaciones entre la torre de control del aeropuerto de Medellín y el piloto de LaMia, Miguel Quiroga, poco antes de arribar a su destino la nave se quedó sin combustible y registró una falla eléctrica; y para colmo de males su llegada coincidió con el arribo de otro avión que también estaba en emergencia, al que la torre de control le dio prioridad para aterrizar, siguiendo el protocolo establecido para estos casos. Esto debido a que en un principio Quiroga pidió prioridad y no se declaró en emergencia sino hasta minutos antes de estrellarse, ello presuntamente para evitar las multas que devienen por tal declaración.

Y como consecuencia de esta suma de factores, hoy muchos padres y madres deben enfrentar el infortunio de tener que enterrar a sus hijos, muchas mujeres jóvenes se quedan viudas a cargo de varios críos, y decenas de niños y niñas han quedado huérfanos de padre o madre. Incluso uno de ellos jamás conocerá a su progenitor, Tiaguinho, de 22 años, quien se enteró que su novia estaba embarazada justo antes de subir al avión siniestrado rumbo a Medellín.

En medio de tanto dolor cabe preguntarse sobre los pormenores detrás de esta temeraria y negligente decisión, que le ha costado la vida a 71 personas; así como también cómo fue posible que la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) haya autorizado un viaje de estas características, protagonizado por una nave de corto alcance que en ningún momento previó hacer escalas para aprovisionare de combustible.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia