Editorial

Trampas mortales

La tragedia que ocurrió en la discoteca Kiss pudo tranquilamente suceder en Bolivia.

La Razón (Edición Impresa) / La Paz

03:16 / 14 de febrero de 2013

La normativa para el funcionamiento y apertura de centros de entretenimiento en el país no sólo es laxa, sino que además apenas se cumple. Lo que da lugar a la existencia de locales que congregan a decenas de personas en espacios cerrados, y que constituyen un serio peligro, pues podrían desencadenar tragedias similares a la que ocurrió recientemente en una discoteca de Brasil.

En efecto, un reportaje publicado el domingo en La Razón alerta que en la ciudad de La Paz, para autorizar el funcionamiento de discotecas, pubs o karaokes, el Gobierno Municipal sólo exige tres requisitos de seguridad, de un total de 12 condiciones técnicas y de infraestructura. Éstos son tener una conexión eléctrica adecuada, extinguidores de incendios (uno por cada 100 metros cuadrados) y una salida de emergencia para establecimientos con una superficie mayor a 150 m2.

Si se comparan estos criterios con los exigidos en otros países, es posible comprender mejor la vulnerabilidad a la que están expuestos quienes se dan cita cotidianamente en estos centros de entretenimiento. Por ejemplo, en Argentina y Chile los revestimientos de este tipo de establecimientos deben usar material que no sea inflamable ni tóxico. Adicionalmente, deben contar con aislantes de sonido, señales de evacuación, alarmas contra incendios, sistemas de detección de humo y rociadores de agua. En Europa, los centros nocturnos deben tener, también, planes de contingencia y personal entrenado para afrontar quemas y otras contingencias.

De regreso a Bolivia, además de una normativa laxa, según pudo constatar uno de nuestros periodistas, la mayoría de los centros nocturnos legales de la urbe paceña no cumplen a cabalidad los requisitos de seguridad antes señalados. Por otro lado, hay al menos 300 negocios ilegales que constituyen un verdadero peligro, pues no sólo desconocen las normas de seguridad, sino que carecen de las condiciones mínimas para congregar a decenas de personas. Por ejemplo, la mayoría no tiene puertas de emergencia ni sistemas de ventilación, y muchos operan en pisos elevados. Circunstancia que se agudiza en temporadas festivas, cuando cualquier garaje o galpón se utiliza como escenario de parrandas.

Ahora bien, no cabe duda que el bajo nivel de oxígeno en la ciudad de La Paz contribuye a una baja incidencia de incendios. Cosa que no ocurre en otras ciudades del país, como por ejemplo Santa Cruz o Trinidad, donde es muy sencillo que cualquier objeto arda al menor descuido.

Además, la altura no es un impedimento para que se desencadenen avalanchas o peligrosas conglomeraciones. Por todo lo señalado, es posible concluir que la tragedia que tuvo lugar en la discoteca Kiss, al sur de Brasil, donde murieron más de 230 estudiantes (la mayoría por asfixia y no por quemaduras) pudo tranquilamente suceder en Bolivia.

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