Editorial

Vuelve el Poopó

Comunidades enteras de agricultores y recolectores dependen exclusivamente del Poopó

La Razón (Edición Impresa) / La Paz

04:23 / 04 de marzo de 2016

Semanas atrás, se lamentaba en esta misma página, y prácticamente en todos los medios de comunicación, que el Poopó, considerado el segundo lago más grande e importante del país, prácticamente había desaparecido por la sequía, pero sobre todo por diversos daños ambientales causados tanto por el calentamiento global como por la acción humana. Hoy, vuelve a llenarse.

La noticia, dicha así, inspira esperanza, y el reportero de este diario que visitó días atrás la ribera del lago orureño da cuenta de que ése es el sentimiento de las comunidades que viven en la orilla del Poopó. Según el recuento periodístico, a diferencia de lo que se constató a mediados de diciembre de 2015, cuando de los 2.337 kilómetros cuadrados del área lacustre solo quedaban tres humedales de menos de un kilómetro, esta semana se evidenció que en las orillas de la carretera de tierra crece pasto y hay charcos de agua, hasta donde llegan las llamas y ovejas.

La Razón publicó el 8 de diciembre de 2015 que las aguas del lago desaparecían. En un segundo recorrido por la cuenca del Poopó, por todo su entorno, comprobó que algunas poblaciones fueron abandonadas por sus habitantes debido a la sequía, pero ahora los comunarios, anoticiados de que la cuenca “revive”, vuelven a sus casas. Esta transformación, sin embargo, es aún insuficiente como para afirmar que el humedal ha recuperado sus dimensiones históricas. Por el momento no es posible llegar hasta el centro del lago debido a que los alrededores están totalmente anegados, lo que hace imposible trasladarse en un vehículo e incluso a pie por la cantidad de barro que existe. “Además, para llegar hasta donde ya hay un poco de agua, se debe caminar por lo menos un día entre ida y vuelta”, señaló un comunario de la zona.

El regreso de las aguas del Poopó se explica por la intensa temporada de lluvias de las últimas semanas y el retorno de los afluentes que alimentan al lago. Fue después de conocerse la preocupante noticia de la casi desaparición del cuerpo de agua que se recordó que no es la primera vez que el Poopó se seca; incluso la Agencia Aeroespacial de EEUU (NASA, por su nombre en inglés) publicó evidencia de este comportamiento del agua. Sin embargo, eso ni debe ser motivo para descuidar una vez más los trabajos necesarios para asegurar la existencia de ese lago. En primer lugar, porque comunidades enteras de agricultores y criadores de ganado dependen exclusivamente del Poopó. En segundo lugar, porque está demostrado que el futuro de la humanidad depende en gran medida de la apropiada gestión del agua dulce.

Corresponde, pues, que los diferentes niveles gubernativos hagan los esfuerzos necesarios para apoyar la recuperación de la zona, pero sobre todo para asegurar condiciones que permitan afrontar y mitigar los daños que se produzcan cuando la sequía vuelva a amenazar la zona.

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