Editorial

Chagas en Santa Cruz

Muchos de los infectados con chagas conviven con este mal durante años sin saberlo.

La Razón (Edición Impresa)

00:04 / 14 de mayo de 2019

Un reporte de las autoridades departamentales de salud de Santa Cruz (Sedes) alerta que aproximadamente el 30% de la población cruceña, unas 600.000 personas, estarían infectadas con chagas, peligrosa enfermedad que puede provocar a largo plazo afecciones cardiacas y gastrointestinales; las cuales a su vez pueden resultar mortales.

Además, para mayor inquietud muchos de los infectados conviven con este mal sin saberlo. Según explican los expertos, este desconocimiento deviene en gran medida a que el chagas es una enfermedad “silenciosa”, que puede permanecer en el cuerpo sin manifestarse durante mucho tiempo (entre 20 y 30 años). Pero cuando lo hace, las posibilidades de que un adulto se cure no alcanzan el 50%. Mientras que las probabilidades de que un niño menor de 10 años se sane son cercanas al 100%, siempre y cuando reciba oportunamente el tratamiento adecuado.

De allí que los programas de diagnóstico y tratamiento suelen estar enfocados principalmente en los menores de 15 años y en las mujeres de menos de 45. Esto porque las madres infectadas transmiten este mal a sus hijos durante el embarazo. No obstante, cabe resaltar que el principal transmisor es la vinchuca, cuyas heces son las portadoras del microorganismo que provoca la enfermedad. En este sentido, el chagas es considerado una dolencia de gente pobre, pues las casas de adobe, con paredes llenas de recovecos y grietas, son un paraíso para la vinchuca.

Pero no todas las cifras resultan preocupantes. Por ejemplo, el responsable del Programa de Chagas del Sedes de Santa Cruz asegura que el índice de contagio de chagas en las regiones endémicas bajó de un 60% a un 3% en los últimos años. Asimismo, en el último lustro se realizaron 543.000 evaluaciones, las cuales permitieron identificar 128.506 casos positivos de chagas. Empero, únicamente 7.430 personas (el 5,8%) recibieron tratamiento.

Según explican los especialistas de la organización Médicos Sin Fronteras (MSF), el hecho de que solo un proveedor fabrique y exporte a Bolivia el principal medicamento para tratar esta enfermedad, el Benznidazol, genera problemas de abastecimiento y limita el acceso al tratamiento en varias de las zonas endémicas. Además, la falta de apoyo gubernamental restringe el tratamiento únicamente a quienes pueden cubrir su elevado costo. El reducido número de técnicos y voluntarios para fumigar las casas infectadas con la vinchuca es otra de las limitaciones observadas por MSF en esta lucha contra el chagas, a lo que se suma la resistencia al insecticida del propio insecto.

Por todo ello, además de reforzar el acceso al diagnóstico y tratamiento de la enfermedad, algo que pasa necesariamente por fortalecer la atención, la infraestructura y los medios de la salud primaria, urgen más campañas de fumigación en las áreas endémicas, tanto más importantes por cuanto basta un par de años sin fumigar para que los insectos vuelvan a invadir una comunidad.

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