Editorial

La ciudad perdida

La Razón / Subeditorial

00:00 / 12 de febrero de 2012

Entre los salares de Uyuni y Coipasa, a una altura superior a los 4.000 metros, se esconde Jacha Pucara (El pueblo grande). Se trata de un reservorio arqueológico aymara de la época postiwanakota, que se desarrolló entre los siglos XII y XIV d. C., compuesto por construcciones rocosas, muchas de ellas circulares y sin techos, edificadas en la cima de un cerro. A su alrededor aún se pueden observar no solamente piezas líticas, utensilios y hermosos tejidos de sus otrora habitantes, sino también chulpas mortuorias y restos humanos, diseminados a lo largo del trayecto que conduce a esta ciudad perdidaSe trata de una oportunidad única para aquellos que gustan de echar una mirada hacia el pasado, a través de los restos y las reliquias  originales, y no así por medio de reproducciones, como se acostumbra en este tipo de reservorios, generalmente acondicionados para el público. Oportunidad que la revista Escape desentierra hoy para nuestros lectores.

No obstante, este privilegio conlleva un riesgo muy grande para la cultura, pues, como bien se sabe, el clima no tiene conmiseración alguna con los vestigios de la historia; y mucho menos la ambición humana, que representa un serio riesgo para este sitio arqueológico, administrado actualmente por los escasos comunarios de la región.

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