Editorial

El día que fugó Goni

El día que fugó Goni, lo que murió fue la democracia pactada de los partidos tradicionales

La Razón / La Paz

01:03 / 23 de octubre de 2012

El 17 de octubre de 2003, que marcó un punto de quiebre en la llamada Guerra del Gas con la renuncia del entonces presidente, Gonzalo Sánchez de Lozada (Goni), ¿es “el día que murió la democracia”, como asegura el MNR en una solicitada de prensa o es, en cambio, el día en que se preservó la democracia y, con la Agenda de Octubre, se abrió cauce a su ampliación y profundización?

Transcurridos nueve años de octubre de 2003, que dejó más de 60 compatriotas muertos, el MNR publicó la carta en la que Sánchez de Lozada puso su renuncia a consideración del Congreso Nacional. Ese escrito, con la distancia del tiempo, no deja de ser revelador. Para empezar, muestra que el expresidente albergaba la esperanza, e incluso la convicción, de que el Congreso no aceptaría su renuncia; y habría esperado tal decisión antes de fugar, junto a los suyos, a los Estados Unidos.

La nota expresa también el diagnóstico que tenía Goni sobre los acontecimientos que forzaron su caída. Sin asumir responsabilidad alguna por la situación, denuncia un supuesto “cuadro de sedición” impulsado por “grupos corporativos políticos y sindicales”. Luego se añadirá (como repite sin pruebas el también prófugo de la justicia Carlos Sánchez Berzaín) que dicha “sedición” fue alentada por la inteligencia cubana, ejecutada por la guerrilla colombiana y, por si fuera poco, ¡con financiamiento libio!

Lo que no menciona la carta, y es un silencio muy sintomático, es que durante aquellas difíciles jornadas de crisis, el Gobierno recurrió a las FFAA para reprimir la movilización social con el terrible saldo de una masacre, en especial en El Alto, convertido en centro de la violencia estatal y símbolo de la resistencia. Para Sánchez de Lozada, que se asumía como “símbolo de la unidad de la Nación”, las y los bolivianos asesinados eran invisibles. Como lo eran sus demandas, sus banderas.

Otro aspecto relevante del mensaje de Goni es negar la posibilidad de su renuncia bajo el principio de que iría en contra de “la esencia de la democracia, que es el veredicto de las urnas”. Hace referencia así a su elección popular. Olvida que en las urnas sólo obtuvo un minoritario 22,5% de votos y que fue Presidente gracias a una coalición congresal promiscua entre el MNR y el MIR, a la que luego se añadió NFR. Olvida también que en aquel momento ya había perdido toda legitimidad para gobernar.

El 17 de octubre de 2003, ¿“murió la democracia”? La historia corta, los acontecimientos posteriores, demuestran más bien que, el día que fugó Goni, la democracia boliviana, con lamentable costo en vidas humanas, se libró por vías constitucionales de un mal Gobierno. Lo que murió fue la democracia pactada de los partidos tradicionales. Y no hubo desintegración nacional, como pronosticó Sánchez de Lozada, sino continuidad institucional y, más tarde, cambio estructural.

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