Editorial

Fuegos artificiales

La Razón (Edición Impresa)

18:37 / 31 de diciembre de 2019

Anoche, el mundo festejó la llegada de un nuevo año; celebración otrora caracterizada por la organización de fiestas y el encendido de fuegos artificiales. Sin embargo, con el fin de limitar los impactos que conlleva la detonación masiva de los juegos pirotécnicos, en los últimos años muchos gobiernos han decido restringir su venta, de tal manera que solamente empresas especializadas se encargan de hacerlos estallar para el disfrute de toda la población, que se congrega en ciertos lugares públicos.

Si bien en Bolivia aún no se ha regulado esta práctica, se han realizado algunos avances como la prohibición de fuegos artificiales peligrosos. De todas maneras, su venta sigue siendo masiva, lo que da lugar al encendido generalizado de estos artefactos en celebraciones como la de ayer, con todo lo que esto conlleva: quemaduras entre grandes y chicos debido a la inadecuada manipulación o al mal estado de los petardos, incendios, así como el aumento de enfermedades respiratorias y de conjuntivitis por causa de la polución. Y a todo ello se suma que miles de animales, especialmente perros, gatos y pájaros, viven literalmente un martirio en estas fechas. Pues, por la sensibilidad de sus oídos, la detonación de miles de petardos les provoca ansiedad, miedo descontrolado, taquicardia e incluso hasta la muerte.

De allí la importancia de reforzar los controles para evitar la comercialización de los fuegos artificiales, junto con campañas educativas que sensibilicen a la población respecto a los impactos que estos artefactos generan en el medio ambiente y en la salud de las personas y animales.

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