Editorial

Del meme a la noticia

Las noticias falsas comienzan a difundirse así, en forma de meme; tienen un modus operandi.

La Razón (Edición Impresa) / Rubén Atahuichi

00:00 / 19 de febrero de 2019

La imagen muestra a un vehículo pequeño de color blanco en la carrocería de un camión. Es un lujoso auto, un Lamborghini Huracán italiano. A juzgar por las características del motorizado que lo transporta, la millonaria carga está destinada al país. No hay muchos elementos más que contar.

Pública la fotografía, decenas de usuarios de las redes sociales hicieron de la toma un meme y la noticia del momento.

En su afán de especular, algunos insinuaron que el coche era transportado con destino al Chapare (El Diario informó que “según las redes sociales su destino sería la zona cocalera” y “atribuyeron que —el dueño— sería del presidente Evo Morales”) y otros hasta le encontraron propietario.

Circularon imágenes trucadas del Lamborghini, unas atribuyéndolo al dirigente cocalero Leonardo Loza y otras, incluso, al senador Óscar Ortiz, candidato a la presidencia del Estado por Demócratas.

Hasta que el meme llegó a algunos periodistas, que lo compartieron en sus cuentas de redes sociales... Incluso, una periodista se expresó sorprendida en Twitter por la presencia del vehículo en el país y, con una fotografía de un coche parecido pero en un río del exterior del país que se asemeja a un río del Chapare, describió la paradoja con ironía: país de ricos, país de pobres. El tuit fue borrado luego, suficiente para alimentar el imaginario.

El meme comenzó a naturalizarse como noticia, mientras las redes se ocupaban de apuntar a Loza y a los cocaleros, no tanto a Ortiz. En ese afán, algunos medios de información abordaron a Loza y éste negó que el auto sea suyo; hasta intervino el presidente Morales, quien le dio la razón al dirigente al decir que éste es pobre, que viaja en “surubíes”, esos coches de transporte público de siete pasajeros.

Un poco más seria la cobertura de los periodistas, llegó hasta la presidenta de la Aduana Nacional, quien dijo que el Lamborghini fue importado por el consorcio cochabambino Vargas Velasco, aunque no dio mayores detalles.

Otra vez las redes sociales se encargaron de especular y de buscar al tal Vargas Velasco, y apuntaron a un exfuncionario de YPFB, que, incluso con amenaza de enjuiciar a quien intentó implicarlo en la compra del coche, negó ser el propietario.

El diario Página Siete fue más allá, informó que el propietario del Lamborghini, Cristhian Vargas Velasco, “obtuvo contratos con al menos dos empresas estatales”.

El caso adquirió tal sentido nacional, que inclusive legisladores de oposición anunciaron investigar el origen del vehículo e incluso a los actuales propietarios.

Entre especulaciones e información verificada, lo que se dijo del Lamborghini Huracán ha debido superar la distancia entre Estados Unidos, Arica, Patacamaya y Cochabamba, el recorrido físico del motorizado. A su paso, ha creado imaginarios, medias verdades y fake news con objetivos políticos específicos. Alguien comenzó.

Las noticias falsas normalmente empiezan a difundirse así, en forma de meme; tienen un modus operandi. Tienen objetivos determinados, que al cumplirse suelen dejar una estela de insinuaciones que de tanto repetirlas se hacen “verdad”.

Cuando algún periodismo suele desechar la primera versión (es mucho llamarlo así), a veces busca matizarla con averiguaciones que resultan matices frente a la difusión de falsa información.

A ver, ¿qué certezas tiene ahora del Lamborghini Huracán una vez que se destiló una serie de datos falsos? Es de Loza, de los cocaleros o de los Vargas Velasco que tienen contratos con las empresas del Estado, por lo tanto susceptibles de la propiedad ilegal del vehículo. Así fue.

* Periodista.

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