Editorial

Contra la prostitución

Hace 12 años que el Centro Santa María Micaela rescata mujeres de la prostitución en El Alto

La Razón (Edición Impresa) / La Paz

03:50 / 07 de julio de 2015

La prostitución y la violencia siempre van de la mano, y en particular cuando se ejerce por poco dinero. En los testimonios de las meretrices y exmeretrices nunca faltan historias de terror ligadas a violaciones; explotación sexual; maltratos físicos y psicológicos ejercidos por los proxenetas, clientes y policías; aberraciones de toda laya y hasta intentos de asesinato.

Una meretriz puede acostarse con al menos cinco extraños al día. En un año, son más de 1.800 hombres con los que tiene relaciones o sexo oral. Y no son pocos los clientes que llevan hasta el lecho de una prostituta sus frustraciones, su ira y sus trastornos mentales, con el propósito expreso de desquitarse con ella, a sabiendas de que no puede acudir a la Policía, y que si lo hace, lo más probable es que no la tomen en serio o incluso que le “soliciten”, de manera gratuita, sus servicios. Por eso, muchas meretrices acuden al alcohol y a las drogas para soportar esta difícil tarea.

Además, el maltrato físico y psicológico ejercido contra las trabajadoras sexuales por quienes manejan los hilos de este negocio es algo corriente, con el propósito de someter su voluntad y así poder explotarlas sin contemplación, con el argumento de que no tienen ninguna otra opción para sobrevivir y dar de comer a sus seres queridos. Sin embargo, esto no es más que una vil mentira que puede ser rebatida con algo de voluntad y mucho amor. Claro ejemplo de ello es la extraordinaria labor que desde hace 12 años realiza el Centro Santa María Micaela en El Alto, rescatando mujeres de las calles y de los mismos lenocinios, ofreciéndoles un lugar donde descansar y poder aprender a valorarse, junto a un oficio que les permita vivir una vida lejos de la violencia y el temor.

Actualmente las religiosas adoratrices que administran ese centro ayudan a cerca de 100 mujeres que ejercen o han ejercido la prostitución, proporcionándoles apoyo psicológico, social y espiritual; además de cursos en los que pueden aprender repostería, peluquería, costura, orfebrería, entre otras opciones. El centro cuenta también con una guardería para las mujeres con hijos pequeños. Gladys, una mujer que se prostituyó desde los 15 años para poder alimentar a su bebé y cuyo testimonio fue recogido en la última edición de la revista Escape, fue una de las cientos de personas que han sido bendecidas por ese centro desde su apertura, en 2003. Hace seis meses que ella dejó las calles luego de conocer a la hermana Alina, quien le abrió las puertas a un mundo mejor que creía que le estaba vedado. Ahora Gladys está por graduarse en repostería y sueña con emprender su propio negocio con el pequeño capital que la institución de Alina, apoyada por Caritas, pone a disposición de estas mujeres rescatadas de la prostitución. Una labor ciertamente encomiable digna de apoyar y de emular en todos los rincones del país. 

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia