Editorial

No sólo imprudencia

A los peatones y conductores les corresponde un accionar más respetuoso

La Razón / Editorial

00:06 / 31 de diciembre de 2011

En lo que va del año, se registraron más de 33 mil accidentes de tránsito en el país, que dejaron un saldo de 100 personas fallecidas y 491 heridos. Si bien estos incidentes se redujeron con relación a 2010, gracias al Decreto Supremo 420 (que norma la conducta de los choferes), la cifra no deja de ser elevada, y las causas siguen siendo las mismas. 

Ahora bien, sin duda resulta significativo que las muertes por hechos de tránsito se hayan reducido de 144 en 2010, a 100, en 2011; y lo mismo respecto al número de heridos (de 739 a 491); y esto en gran medida gracias al Decreto Supremo 420, que establece la retención por un año de la licencia de conducir de los conductores reincidentes hallados en estado de ebriedad; y la suspensión definitiva en la tercera infracción.

Empero, aún queda un largo trecho para reducir el promedio de estas estadísticas, que esconden personas reales, decenas de hijos, madres, padres y abuelos que lloraron la pérdida de uno o más familiares, que vivieron un calvario buscando el cuerpo de sus seres queridos, que tuvieron que atravesar el costoso proceso de enterrarlos, en medio del dolor, la rabia y la indignación. Tampoco podemos olvidar a los cientos los heridos que hoy cargan con las secuelas de estos accidentes, y que deben lidiar con dolores, deudas, incluso discapacidades. 

Lo más lamentable de todo es saber que muchos de estos incidentes se hubiesen podido evitar con medidas sencillas de seguridad, porque no estamos hablando de contingencias ineludibles, sino de accidentes provocados por la irresponsabilidad e imprudencia de los peatones pero sobre todo de aquellos que conducen en estado de ebriedad, con exceso de velocidad, o que hablan por celular o emplean dispositivos electrónicos mientras manejan.

Ahora bien, endilgarles toda la responsabilidad a los usuarios de la movilidad, transeúntes, agentes de tránsito y conductores lleva a ignorar las obligaciones de las autoridades municipales y departamentales en materia de planeación urbana e infraestructura de protección. No se puede obviar que el rezago en el mantenimiento de las vías, señalización y puentes peatonales en las principales urbes y carreteras del país contribuye significativamente al incremento de incidentes trágicos. Por ello, si bien a los peatones y conductores les corresponde un accionar más respetuoso, a las autoridades les compete la implementación de más obras físicas y campañas efectivas.

En este sentido, huelga resaltar y sobre todo apoyar las acciones que La Plataforma Nacional de Acción para la Seguridad Vial (organización integrada por 18 entidades, públicas y privadas) está llevando a cabo para reducir los accidentes de tránsito, tanto en las ciudades como en las carreteras, a través de acciones educativas y campañas de prevención dirigidas a la ciudadanía.

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