Editorial

Contra la violencia

Una niña o niño violento crecerá creyendo que es normal, convirtiéndose en agresor

La Razón (Edición Impresa)

00:00 / 29 de noviembre de 2015

Una reciente investigación de la Defensoría del Pueblo en El Alto revela que más de la mitad de las y los adolescentes en escuelas secundarias de esa ciudad han sido víctimas de violencia y acoso escolar, también conocido como ‘bullying’, en sus unidades educativas. Es una nueva muestra de que estas prácticas ocurren en todos los ámbitos y afectan de igual manera.

En efecto, el representante de la Defensoría del Pueblo en esa ciudad detalló que se hizo una encuesta a 460 alumnos y alumnas de entre 14 y 18 años en unidades educativas y zonas urbanas de El Alto, descubriendo que 255 alumnos (el 55% de la muestra) admitieron ser víctimas de este tipo de acoso. De ellos, 134 manifestaron haber sufrido burlas de sus compañeros con apodos ofensivos, por algún aspecto de su cuerpo, vestimenta, el uso de gafas y otras características como su religión o su lugar de origen. Asimismo, 54 adolescentes expresaron haber sido perseguidos, golpeados, sufrido robos, recibido insultos o han sido obligados a efectuar actos en contra de su voluntad.

Los resultados de la investigación que aquí se comenta coinciden plenamente con un estudio similar realizado por el Ministerio de Educación en todo el país que concluye que cinco de cada diez escolares sufre violencia y acoso en sus escuelas.

Visto desde el otro lado, el estudio permitió conocer que 88 estudiantes reconocieron haber golpeado a algún compañero; 23 de ellos argumentaron que lo hicieron en defensa propia y 20 fueron sancionados. Para el representante defensorial alteño, “reconocer es importante, pero no deja de preocupar, porque son números bajos, si hablamos en cifras, hay quienes admiten ser víctimas, que son un gran número, frente a los que aseguran haber lastimado de alguna forma a un compañero”.

Del grupo que reconoce ser víctima de bullying, 67 escolares avisaron a un adulto cuando sufrieron algún problema, de los cuales solo en 25 casos se hizo algún tipo de intervención por parte de las autoridades educativas, lo que da cuenta de cuán naturalizada está la violencia entre los mayores, que o no quieren o no pueden ayudar a las víctimas incluso si éstas lo piden. Al respecto, el Defensor alteño dijo que en Bolivia y no solo en El Alto, los maestros no están capacitados para prevenir o responder a los casos de bullying y sugiere que se trabaje el problema de forma integral. Agregó que “los colegios no tienen normativas internas para enfrentar el conflicto y la legislación que protege a los niños, niñas y adolescentes contra la violencia en los colegios no es suficiente”.

Queda claro que se trata de un problema mayor y que urge encontrar respuestas institucionales. Una niña o un niño violento crecerá creyendo que es normal, y hasta deseable, serlo, convirtiéndose en un adulto agresor. Hacerle frente al bullying requiere, pues, educar para el presente, pero sobre todo para el porvenir.

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