Personalidades

El pueblo de Mandela espera la vuelta de su hijo más ilustre

La Razón Digital / Sibongile Khumalo/AFP / Sudáfrica

12:30 / 07 de diciembre de 2013

En Qunu, el pueblo sudafricano donde Mandela pasó su infancia, los habitantes se preparan solemnemente para el regreso de su hijo más ilustre, que será sepultado el 15 de diciembre en la tierra de sus antepasados.

Los ancianos de esta aldea de chozas caminan cabizbajos y bajan la voz para hablar del héroe de la lucha contra el apartheid, fallecido el jueves a los 95 años.

"Estamos en duelo, merece todo nuestro respeto", dice el jefe Mfundo Mtirara, un sobrino de Nelson Mandela.

Aquí, en estas aldeas escondidas entre las colinas de la provincia Oriental del Cabo, lejos de Johannesburgo, el pudor prohíbe una expresión ruidosa de las emociones. Nada de cánticos, por tanto, para recordar a Madiba -el nombre clánico afectuoso de Mandela- ni de veladas a la luz de las velas. Tampoco habrá bailes.

La casa de Mandela, que señorea este paisaje que él describió con ternura en sus memorias, es sobria y no se ve agitación en ella. Nada que ver con la efervescencia que reina alrededor de su casa de Johannesburgo, donde personas anónimas dejan flores y mensajes de pésame desde el jueves. Algunos soldados y policías montan guardia en sus inmediaciones. Como siempre.

La carretera asfaltada que pasa por delante de la casa fue cerrada al público, en previsión de la afluencia de visitantes.

El jefe Mtirara fue el encargado de anunciar la noticia del fallecimiento a algunos de los parientes del difunto: "Un gran hombre se fue, estamos profundamente tristes, aunque sabíamos que este día iba a llegar", dijo a la AFP.

 "Merecía nuestro respeto mientras estaba vivo, vamos a seguir respetándolo de muerto", afirma el jefe tradicional, que vive muy cerca de la casa de Madiba.

Qunu será el centro del mundo el 15 de diciembre, cuando los dirigentes del planeta asistan al entierro del premio Nobel de la Paz 1993.

La aldea no se imagina el huracán que se avecina.

Este sábado, una delegación del pueblo viaja a Johannesburgo para reunirse con familiares de Mandela e informarse sobre la organización del funeral. Dalindyebo, el rey del clan Thembu, al que pertenece Mandela, está de viaje.

En los senderos del pueblo, unos ancianos fuman en pipa y caminan lentamente, deteniéndose para hablar entre ellos de la muerte de Madiba: "Nos lo dieron nuestros antepasados, ahora vuelve con ellos", comenta Albert Njokweni, un pastor de ovejas.

“El anciano tuvo una vida larga y difícil, pero esta dificultad fue la que nos trajo la libertad. Ya es hora de que descanse entre su pueblo", dijo. "No creo que este pueblo vuelva a ver a un hombre como él. Estamos agradecidos de poder decir que era de los nuestros", añadió.

La ciudad más cercana es Mthatha y se encuentra a unos 30 kilómetros. Tiene un museo dedicado a Mandela. Las banderas ondean a media asta, como en todos los países, y los retratos de Madiba cuelgan de las farolas.

Un supermercado desplegó un inmenso retrato con el mensaje: "Descansa en paz Nelson Mandela. Tu eres una leyenda, un padre y, por encima de todo, nuestro líder".

Mandela, pese a sus 27 años en la cárcel y luego una trayectoria de dirigente internacional, nunca perdió el contacto con sus raíces ni con la cultura de su pueblo Xhosa, en la que afirma haber tomado sus valores esenciales.

Descendiente colateral de un linaje real, el domingo volverá al pueblo para descansar en la tumba familiar, junto a sus padres y a tres de sus hijos fallecidos.

El martes se organizará una gran ceremonia en el estadio Soccer City de Soweto (cerca de Johannesburgo) para rendirle homenaje. Y el miércoles, jueves y viernes, sus restos mortales cruzarán las calles de Pretoria cada mañana hasta la sede del gobierno para que sus compatriotas se despidan de él.

El domingo será enterrado en Qunu.

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