Sociales

‘Comadres’ en la residencia Británica

Pese a tener sus orígenes en España, la tradición del festejo de “Comadres”, llevada a cabo generalmente el último jueves antes del sábado de Carnaval, 40 días antes de Semana Santa, ha logrado fundirse en nuestras costumbres de manera sorprendente. Muestra de ello son los esmerados disfraces y el desbordante entusiasmo de mujeres de todas las edades que disfrutan de esta celebración.

La Razón / Carla Tejerina / La Paz

00:00 / 26 de febrero de 2012

La fiesta de Comadres en la embajada británica fue muestra de la facilidad con que podemos adaptarnos a costumbres y tradiciones, sin ningún tipo de inhibiciones. Supimos que esposas de embajadores de diferentes países de América, Europa y Asia fueron las más entusiastas y aplicadas al momento de bailar ritmos tradicionales o empaparse de alguna costumbre folklórica. Lo más importante de todo es que no solamente hubo baile y diversión, sino que se pudo lograr una importante recaudación para una loable causa.

En la residencia de la Embajada de Gran Bretaña se llevó a cabo el tradicional festejo de comadres celebrado en casi toda Bolivia. La iniciativa fue realizada por ABBIA, asociación de la cual la anfitriona, Claudia Denny, es vicepresidenta. Esta actividad, como muchos otros emprendimientos benéficos, está destinada a la recaudación de fondos a favor del Hospital San Juan de Dios.

Una masiva convocatoria permitió la participación de diferentes grupos de mujeres, quienes lucieron esmerados y distintivos disfraces dándole un toque divertido a la velada. Amigas, familiares, compañeras de trabajo de diferentes generaciones pasaron una fiesta de comadres memorable en la que no faltó ánimo para bailar y conversar en un ambiente que fue decorado especialmente para la ocasión.

Piratas, pepinas, hippies, gatitas, mariposas, conejitas, arlequines, vaqueras, sumado a un sinfín de pelucas, antifaces, lentejuelas, máscaras y personajes de cuentos de hadas, pusieron color y movimiento a la noche.

El enmascarado, Ronid Morais, hizo su ingreso cubierto en una capa negra y portando un sombrero de ala ancha para repartir rosas a todas las mujeres, a muchas de ellas incluso de rodillas y con un beso en la mano.

Sin duda fueron muchas las que elogiaron este fino y delicado detalle, de uno de los organizadores y miembros de ABBIA.

La noche transcurrió entre música disco, pop y ritmos bolivianos interpretados para la ocasión por la banda de la Fuerza Aérea. En la pista de baile, un experto impartió clases de cha-cha-cha, zamba, cumbia, animando así hasta a las más reacias a la danza.

Siguiendo con las costumbres de esta fiesta, las invitadas salieron a los jardines de la residencia británica para recibir canastas llenas de uvas, globos y serpentinas y regalarlas a la comadre de su preferencia, muchas extranjeras, ajenas a esta tradición, fueron las primeras en tomar la iniciativa.

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