Sociedad

Los restos del cardenal Terrazas descansan en la Catedral cruceña

Pañuelos blancos, lágrimas, tristeza y melancolía caracterizaron el último adiós al prelado por parte de una multitud de feligreses que acudieron a la plaza 24 de Septiembre, de Santa Cruz

Despedida. Cientos de feligreses participan en la misa. Foto tomada desde el Senses Hotel Boutique.

Despedida. Cientos de feligreses participan en la misa. Foto tomada desde el Senses Hotel Boutique. Pedro Laguna.

La Razón (Edición Impresa) / Micaela Villa / Santa Cruz

02:47 / 12 de diciembre de 2015

El repique de campanas de la Catedral Metropolitana de San Lorenzo, en Santa Cruz, anunció el inicio de la procesión que despidió ayer al cardenal Julio Terrazas. En el último adiós estuvieron sus familiares, representantes de la Iglesia Católica y la población en general. Pañuelos blancos y banderines hechos por los feligreses en honor al prelado fueron agitados durante las más de dos horas que duró el acto religioso. Lágrimas, tristeza y melancolía caracterizaron el encuentro.

La misa debió comenzar a las 17.00, pero tuvo un retraso de casi 20 minutos por la quema de un transformador que dejó sin luz a la Catedral, contó su rector, Hugo Ara, a los asistentes, quienes se acomodaron como pudieron en asientos improvisados dentro y en inmediaciones de la plaza 24 de Septiembre.

Tras el encendido del cirio pascual (vela), como signo de agradecimiento, sobre su féretro de madera se colocaron la mitra (tocado con el que cubren la cabeza), el báculo (bastón de madera) y la Biblia.

Para evitar el desorden, se dividió la plaza central: un área cercana al portón fue reservada para representantes locales, y otro lugar para religiosos y autoridades nacionales. El público ocupó la parte central y posterior. El ministro de Autonomías, Hugo Siles, y el alcalde de Santa Cruz, Percy Fernández, asistieron a la despedida.

Con 30ºC y fuertes vientos, que en más de una oportunidad levantaron las vestimentas litúrgicas de religiosos, monseñor Sergio Gualberti, arzobispo de la capital cruceña, comenzó el oficio de sepultura.

En su mensaje, Gualberti resaltó la participación de Terrazas como religioso y luchador contra las injusticias, sobre todo a pobres, y “contra un sistema autoritario y egoísta”. Recordó que lo quisieron callar y que no pudieron porque su plan era uno solo: obedecer a Dios antes que a los hombres.

“Nuestro querido Cardenal descansa de sus muchas fatigas y participa ya del cielo viendo y contemplando a Cristo, el vencedor de la muerte. Desde los tiempos de las dictaduras hasta su última intervención pública fue defensor de la dignidad del hombre y defendió a los pobres ante una sociedad desigual. Su denuncia del narcotráfico, la corrupción y justicia provocaron tensiones”, prosiguió mientras los aplausos se multiplicaban.

Luego de la plegaria eucarística siguieron los cantos y purificaciones con incienso. Varios religiosos se pronunciaron en la homilía, entre ellos el obispo de Potosí, Ricardo Centellas: “Querido Julio, tu lealtad para con el Señor será una motivación para seguir entregando nuestras vidas. Te pedimos que sigas acompañándonos. Gracias por todo”. Gomer Terrazas, hermano del purpurado también participó de la misa. “La familia me ha pedido que te ayude a preparar la nave en la que volarás a la eternidad”, dijo emocionado.

Al son del coro Catedralicios San Lorenzo, sacerdotes transportaron el féretro de Terrazas, tras ellos estaban la guardia de honor de la Fuerza Aérea y la banda militar, los obispos y otros religiosos. El desfile salió del atrio y rodeó la plaza, pasando por las calles aledañas, e ingresó nuevamente a la Catedral para sepultar su cuerpo. La marcha duró cerca de 20 minutos. Muchas personas acompañaron el paso ondeando pañuelos blancos y con llanto en sus rostros.

Esta vez los medios de comunicación ni la población tuvieron acceso, solo dos pantallas televisivas instaladas mostraron toda la homilía y la sepultura. La cripta construida para él no está bajo tierra, fue diseñada justo frente a un mural, donde se observa la figura de Jesús.

Condolencias y discursos

Gomer Terrazas: Hermano del Cardenal

“La familia me pidió que te ayude a preparar la nave en que vas a volar a la eternidad. Te esperarán dos viejitos, una de esas personas es la que te llevó hace 72 años al seminario San Luis, ella te llevará nuevamente por la senda para buscar la casa celestial y ahí tú estarás ya contento. Te damos las gracias por el trato respetuoso y por ayudar en la unidad de la familia”.

Rubén Costas: Gobernador Santa Cruz

“Los cruceños hemos sentido especial orgullo por tener entre nosotros al primer Cardenal boliviano, más aún por su extraordinaria calidad humana, que con la humildad que tienen los hombres grandes, nos enseñó que la justicia es el servicio sincero por el prójimo. En concordia despidamos al guía, al pastor y al servidor, particularmente despido a mi entrañable amigo”.

Gerardo Terrazas: Hermano del Cardenal

“Llegué de Buenos Aires (Argentina) y estos días han sido de despedida. El mensaje más importante que nos dejó es que no-sotros en libertad pudiésemos aprender del camino más correcto. Por encima están los valores en función de un servicio sin ataduras de ninguna naturaleza. Siempre quiso ser el portador de la palabra de Dios y a eso se dedicó toda su vida”.

Álvaro García Linera: Vicepresidente

“La última vez que lo vi fue en un encuentro, ahí vi su mirada, su generosidad, su amplitud de oír y de preocuparse por todos. Lo visitamos con el Presidente (Evo Morales) en Cochabamba y lo vi dos veces más en Santa Cruz. Quiero expresar mi solidaridad con los católicos porque se perdió a un líder espiritual. El recuerdo de Terrazas prevalecerá en Bolivia como un hombre de bien y diálogo”.

Sergio Gualberti: Arzobispo de Santa Cruz

“Desde muy joven se encontró con el Señor, puso su confianza en él, escuchó su llamado dejando Vallegrande, su pueblo natal, sin jamás perder su identidad. Sus denuncias sobre narcotráfico, corrupción y justicia amañada provocaron reacciones por parte de personas y grupos de poder, que movidos por intereses mezquinos o por ideologías totalitarias no le ahorraron amenazas y ataques”.

Marianela Paco: Ministra Comunicación

“El Gobierno jamás se peleó con la Iglesia porque somos, venimos del pueblo, trabajamos por el pueblo y vivimos por el pueblo, y eso es lo que hace el Presidente. Jamás nos separamos, lo que hubo son personas de la jerarquía eclesial que manifestaron posiciones políticas; seguro que pareció distanciarnos, pero al final el camino es uno solo y ahí nos encontramos”.

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