Sociedad

Aymara, quechua y guaraní crean términos para el mundo actual

Tres institutos de lengua nativa trabajaron desde 2013 para adecuar nuevos términos al vocablo indígena. La mayoría de las palabras están relacionadas con la tecnología.

Palabras de tres lenguas nativas que serán incluídas en los diccionarios. Infografía: La Razón

Palabras de tres lenguas nativas que serán incluídas en los diccionarios. Infografía: La Razón

La Razón (Edición Impresa) / Ana Ramírez / La Paz

00:00 / 25 de mayo de 2014

Más de 60 términos utilizados en el mundo global fueron creados en tres idiomas originarios: aymara, quechua y guaraní, por el Instituto Plurinacional de Estudio de Lenguas y Culturas (IPELC) de cada pueblo indígena. El objetivo es actualizar el habla y evitar su desaparición.

¡Sarañani uka qullqi williri!, “¡Quiero ir al cajero automático!” en castellano, es una de las frases que ahora podrá usar la población aymara tras la creación de dicho término por parte del Instituto de Lengua y Cultura Aymara, ubicado en Tiwanaku (La Paz), que realizó el trabajo de “normalización” del idioma desde 2013.

“La ‘normalización’ consiste en que las lenguas originarias tengan su alfabeto, diccionario y gramática actual para así poder ingresar a las aulas del sistema escolar, al igual que otros idiomas”, explicó Pedro Apala, director general del IPELC nacional.

Agregó que la iniciativa fue adoptada ante el riesgo de desaparición de las lenguas originarias del país. Los pueblos con más hablantes en Bolivia son el quechua, con 2.124.040; el aymara, con 1. 462.286; y el guaraní, con 57. 218, según el Censo 2012.

La mayoría de las nuevas palabras hace referencia a la tecnología y sus accesorios, explicó Apala. El propósito es que estos idiomas nativos estén a la altura de otros que se adecuan al mundo global.

Para Filomena Miranda, lingüista de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), se necesita de un proceso de recuperación constante ante la aparición continua de palabras.  

“Es necesario que las autoridades inviertan recursos en la creación de ítems para profesores de lengua y en material de aprendizaje, con ello los idiomas se mantendrán vivos y convivirán con otros”, afirmó Miranda.

El pueblo quechua además acuñó palabras relacionadas con la tecnología: yuyaysapa karu parlana y llikacha parlanakuna, que significan “smartphone” y “chat”, indicó María Camacho, coordinadora del IPELC quechua, ubicado en Pilcocha (Cochabamba). “Además de crear, se trabajará la sensibilización para que haya apropiación de la lengua”.

Yopiaka y Mbaekuatia, “seguridad” y “computadora” son algunos de los términos nuevos para los guaraníes, afirmó Axel Zacarías, coordinador de este IPELC, que está en Camiri (Santa Cruz).

“Estamos en el proceso de creación de un vocabulario para luego elaborar un diccionario. También incorporaremos palabras a nivel jurídico”, explicó.

Estas palabras también se crearon para la nación aymara: tuwaqiri (seguridad) y atamiri (computadora). Respecto a este último, el investigador del Instituto de Estudios Bolivianos (IEB), Eulogio Chávez, indicó que no es novedoso. “En 1967, el investigador boliviano Iván Guzmán de Rojas acuñó esta palabra y la laptop también es un atamiri”.

Además de la tecnología, los tres idiomas trabajarán con denominativos para aeropuertos y terminales “porque las personas que viajan del campo a la ciudad necesitan adaptar esos términos”. 

Piden incluir consensos externos

Ana Ramírez

 

El trabajo para la creación de nuevas palabras debe incluir la participación de profesionales lingüistas, especializados en universidades, según un grupo de expertos de esta rama.  

“Los hablantes necesitan de la orientación de expertos que hayan estudiado cómo crear palabras y cómo incluir los nuevos significados en el vocabulario, no basta con hablar el idioma. Si no hay profesionales, este proceso irá al fracaso, como la Reforma Educativa de 1995”, sostuvo el lingüista Eulogio Chávez.

Expertos. Para Filomena Miranda, experta en lingüística, crear vocabularios es parte de un trabajo de planificación en el que tienen que intervenir varios actores de manera coordinada, y reprochó que “las universidades no sean tomadas en cuenta”.

“La UMSA trabaja con el aymara y quechua desde hace más de cuatro décadas y sería importante incluir a estos especialistas, ya que ellos llevan materias que enseñan la correcta teoría y metodología de cómo se tiene que rescatar y crear términos en una lengua”, argumentó Miranda.

El docente de lingüística de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), Sotero Ajacopa, afirmó que esta inclusión debe partir de una invitación del Ministerio de Educación.

 “No es suficiente tener solo recursos humanos sino también técnicos, este trabajo que realizan los pueblos es un inicio pero  no todos saben cómo debe procederse en la creación de términos. La Universidad Pública de El Alto y la UMSA, al igual que otras en el país, tienen la carrera de Lingüística y sería bueno que ellas participen”, dijo Sotero.

Agregó que los medios de comunicación también pueden coadyuvar en la tarea de recuperación de lenguas originarias. “Los medios debieran habilitar un espacio para mostrar y difundir a la sociedad los nuevos términos de cada idioma”.

‘Pidgin’ está en el vocabulario de dos lenguas milenarias

Ana Ramírez

Los idiomas aymara, quechua y guaraní contienen palabras “pidgin”, que es una variedad lingüística que surge a partir de la combinación entre dos o más lenguas. En el caso de Bolivia, la mezcla se da entre el castellano y los idiomas nativos.

“Ninguna lengua es 100% pura, el castellano por ejemplo presenta una mezcla de varios idiomas, pero el aymara es uno de los más puros”, afirmó Martha Gonzáles, coordinadora del Instituto de Lengua Aymara.

Entre los “pidgin” de esta lengua están las palabras raydu, que proviene del término “radio” en español, y awtu que fue adaptado de “auto”. Estas variaciones se dan debido a que en el idioma aymara solo existen tres vocales (a, i y u), y no figura el diptongo, explicó Gonzáles.

En el caso del quechua existe el “quechuañol”, que es una mezcla con el castellano porque toma verbos de éste y los adapta. Por ejemplo, tomani, que se traduce como “yo tomo”, proviene del verbo “tomar” (beber un líquido cualquiera), indicó María Camacho, coordinadora del IPELC del pueblo quechua.

Vocablo. Camacho agregó que en esta lengua también existen “palabras prestadas” como el término j’ampara, utilizado tanto en quechua como en aymara para denominar a una mesa.

“Son términos prestados que persisten hasta hoy porque hace siglos hubo una migración de los aymaras a territorios de nuestros pueblos y estas personas le dieron un uso común a ciertas palabras”, explicó la coordinadora quechua.

En el caso de la lengua guaraní, ésta presenta palabras castellanizadas para denominar a los animales que vinieron con los españoles, durante la época de la Colonia.

“A la vaca le decimos guaca y al caballo kavayu, los hemos convertido del castellano a nuestro idioma”, indicó Álex Zacarías, coordinador general del IPELC guaraní

Añadió que antes de los españoles todos los seres y objetos tenían denominativos, pero con la colonización surgió una castellanización.

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