Sociedad

En Bolivia identifican 5 espacios donde la violencia es recurrente

Estudio. La Fundación UNIR realizó un diagnóstico en 36 municipios de todo el país

Info ambientes violentos.

Info ambientes violentos.

La Razón / Guiomara Calle / La Paz

00:01 / 03 de noviembre de 2013

Los espacios de pobreza, sistema educativo, el hogar, poder y política, y de conflictos son los ambientes del país en los que se percibe la violencia con mayor recurrencia, según un estudio realizado en 36 municipios, entre ellos los pueblos indígenas.

Los datos corresponden a la Fundación UNIR, que concluyó en 2012 una investigación sobre la forma de vida de la población, en sus diferentes contextos, y su percepción en cuanto a la violencia. Los resultados del estudio apuntan a cinco espacios en los que se visibiliza tal situación.

Los lugares y sectores más empobrecidos económicamente son los principales, explicó el director ejecutivo de UNIR, Antonio Aramayo. Detalló que las personas de estos entornos asocian la violencia con condiciones de sobrevivencia, porque aseguran que “no les queda otra que recurrir a medidas de presión para lograr algo”.

El segundo ambiente violento es el sistema educativo, pues la población entrevistada considera que la enseñanza se aplica de una forma demasiado autoritaria y en medio de una actitud agresiva.

“El profesor trata a sus alumnos con autoritarismo y gritos, los estudiantes aprenden esta serie de conductas y actúan de la misma manera con los demás. Ahí es donde se crean espacios de mucha tensión y la mayoría de las veces termina en violencia, como el bullying”, indicó Aramayo.

El entorno familiar es otro de los espacios recurrentes y ello se ve reflejado en los índices altos de violencia intrafamiliar. De acuerdo con el diagnóstico, las mujeres y los niños son las principales víctimas y lo alarmante para UNIR es que, tanto hombres como féminas, naturalizan demasiado esta forma de maltrato.

“La percepción es que se tiene que pegar al hijo porque es una forma de educarlo o se debe golpear a la mujer para ponerla en su lugar. Lamentablemente el maltrato se ha naturalizado, se ha permeado y se lo ve como parte de la cotidianidad”, dijo.

El cuarto es el ámbito político y de poder, pues ambos son vistos de forma negativa por los entrevistados y como un espacio autoritario que “ejerce, pronuncia y genera violencia” en el país.

Injusticias. El último ambiente es el de conflictos. Aramayo señaló que la población lo asocia con violencia sin distinción alguna, por ello aclaró que para UNIR se trata más bien de un hecho social con la característica de visibilizar las situaciones de injusticias.

El Director de la Fundación UNIR resaltó que el problema está en cómo se maneja un conflicto; si es de forma oportuna, la violencia puede ser evitada; pero será lo contrario si no es bien gestionada.

La investigación fue realizada durante ocho meses en 36 municipios de tierras altas, intermedias y bajas del país, seleccionados por su poca visibilización, por considerarse conflictivos y su influencia en otros territorios. Las ciudades capitales están incluidas al igual que los pueblos indígenas.

En este último grupo, el factor común del maltrato es el avasallamiento de tierras, seguido de imposiciones de carácter colonial, aunque también se encontró a pueblos originarios que ya practican la cultura a través de acciones pacíficas, como los yuracaré.

Un congreso debatió 3 líneas de acción

Ante la situación de la violencia, UNIR realizó el II Congreso Nacional de Cultura de Paz, en el que se debatió tres líneas de acción: educación para la paz, comunicación democrática y análisis constructivo de conflictos.  El evento se desarrolló del 30 al 31 de octubre y contó con la participación de diferentes organizaciones sociales, instituciones públicas y privadas, y expertos del exterior. Previamente se realizaron congresos departamentales.

Después de analizar las temáticas en mesas de trabajo, todos los participantes coincidieron en identificar estrategias comunes y en lograr acuerdos para concretar las tres mencionadas líneas de acción. Así también se ratificó la importancia de construir una cultura de paz, como una respuesta a la violencia que se permeabiliza y naturaliza, y como fortalecimiento de la democracia. “Para no quedar en simple discurso, es necesario que comités impulsores continúen con la coordinación para acordar un plan de trabajo con base en las determinaciones de cada una de las líneas temáticas”, resalta el documento final del evento.

¿Cómo se puede lograr la paz?

Daniel Herrera: Asociación civil Comunidad

“Los temas de violencia surgen cuando los sectores no tienen capacidad de diálogo. Se necesitan políticas de intervención. Es necesaria mucha comunicación y conversación”.

Martha Huayhua: Profesora del colegio Germán Busch

“Lo primero es arreglar los conflictos a través del diálogo, porque evitarlos sería difícil. Es importante la tolerancia en las partes y que acudan dispuestas a ganar o perder”.

Marcela Morales: Centro de Investigación para el Desarrollo

“Muchas acciones, principalmente políticas de protección al relacionamiento de personas y a todas las instancias de la vida humana, desde el nacimiento, gestantes y otros”.

Luis Rico: Artista y participante del congreso

“Con educación, de principio, después viene la tolerancia y con democracia. Se necesita que todos trabajemos en conjunto”.

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