Sociedad

El Samaritano aseó y vistió a 3.500 indigentes

Ayuda. La gente llegó de La Paz, El Alto y Potosí para recibir la ayuda

Voluntariado. El corte de cabello incluía el rasurado de la barba.

Voluntariado. El corte de cabello incluía el rasurado de la barba. Alejandra Rocabado.

La Razón (Edición Impresa) / Aleja Cuevas / La Paz

03:48 / 27 de diciembre de 2014

Unas 3.500 personas, entre alcohólicos, drogadictos e indigentes de El Alto y de las villas de La Paz, fueron  bañadas, arropadas y alimentadas por voluntarios del proyecto cristiano del Buen Samaritano. Hombres y mujeres agradecieron por los regalos y 130 aceptaron rehabilitarse.

“Recibí ropa, me bañaron y los hermanos oraron por mí”, dijo Lourdes Cantuta, una de los 3.500 personas  indigentes que llegaron a la iglesia cristiana del Buen Samaritano (avenida Montes) para recibir un plato de comida, como en los últimos 12 años.

Los que conocen de la ayuda del Buen Samaritano esperaron en la puerta, una noche antes, para ser los primeros, como Teresa Villegas. “Nos trataron bien, nos dieron una chocolatada y también un par de zapatos”. 

Cerca de las 12.00, alcohólicos y drogadictos aún esperaban su turno para el aseo, el corte de pelo y la comida.  En el interior de la iglesia más de 20 peluqueros del Instituto San Pablo de la ciudad de El Alto hacían el arreglo en cabellos de niñas, adolescentes, jóvenes y adultos. Según Doris Vargas, del Instituto San Pablo, el corte de cabello en forma de estrella en la parte lateral es lo que pidieron los varones, en cambio las mujeres, uno escalonado.

Rehabilitación. Pero el objetivo no solo es vestirlos y darles de comer, sino hacer que vuelvan a su casa o que se rehabiliten en un centro, explicó el organizador de esta actividad, el pastor Efraín Alarcón. Hasta las 18.00, 130 personas se registraron para rehabilitarse, entre ellos médicos, policías, ingenieros, abogados y un personaje de la lucha libre, la Momia. “Él cayó en el alcoholismo y entiendo que estaba dispuesto a cambiar”, sostuvo Alarcón. Otras 60 fueron acompañadas por un samaritano para que regresen a sus casas.

La mayoría de los beneficiarios recibió atención médica. También se les obsequió un paquete de productos de limpieza, que incluía jaboncillo, shampoo, cepillo de dientes, pasta dental, entre otros. Los indigentes, luego del aseo y el cambio de ropa, comieron picana e hicieron una oración. “Me voy feliz; agradezco a Dios por esta ayuda que nos dan”, expresó Teresa Villegas. La mujer tiene 40 años y vive en situación de calle casi toda su vida, específicamente desde que perdió a sus padres.

Ella mostró sus zapatillas deportivas blancas y la ropa que le cambiaron antes de despedirse con un apretón de manos de los cristianos. En cambio, Lourdes Cantuta, quien también es huérfana de padre y madre, esperaba obtener ropa de bebé para sus cuatro hijos pequeños.

De acuerdo con Alarcón, hasta finalizar la tarde se atendió a 3.500 personas: 3.200 indigentes y 300 potosinos. A los 130 que aceptaron la rehabilitación se les hará un seguimiento continuo. Para esta actividad se presentaron 175 voluntarios, de ellos 46 con especialidad médica.

Atención completa de cristianos

Ropa

Cristianos compraron calzones, medias y zapatos ante la demanda de estas prendas.

Comida

Se mandó a preparar al menos 3.000 platos de picana.

Solidaridad

El Buen Samaritano realiza esta campaña de ayuda a los pobres hace 12 años. Empezó con la ayuda a 150 indigentes.

Sociedad

Este año, 130 personas se registraron para la rehabilitación, una menor cantidad que en 2013, cuando fueron cerca de 800 alcohólicos y menesterosos que aceptaron la ayuda.

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