Sociedad

Los Carros de Fuego ‘arden’ incluso en la época lluviosa

Los Carros de Fuego ya son una tradición que no puede faltar cada Navidad. La Razón les preguntó cómo se sienten de voluntarios y qué motivaciones tienen

Reempaque. Los Carros de Fuego rehacen las cajas dañadas.

Reempaque. Los Carros de Fuego rehacen las cajas dañadas. Foto: Alejandro Álvarez

La Razón / Ricardo Aguilar / La Paz

01:03 / 16 de diciembre de 2011

Es casi de noche y llueve. Algunos voluntarios, conocidos como Carros de Fuego, empacan los juguetes de la campaña “Por la sonrisa de un niño” y otros se alistan para salir a la calle en busca de donaciones o a “anforear”, como ellos mismos dicen.

En las aulas del colegio San Calixto hay grupos de niños, niñas y adolescentes con misiones específicas. Algunos reparan cajas, otros hacen cadenas pasándose los juguetes de mano en mano para introducirlos en saquillos. Otros se encuentran por las calles haciendo la colecta para que los niños de bajos recursos puedan tener un juguete en esta Navidad.

Los Carros de Fuego son el apodo que les puso el padre Eduardo Pérez, que los asoció a la película del mismo nombre, que trata sobre unos atletas británicos que se preparan para las olimpiadas. Su fortaleza fue puesta a prueba el domingo, cuando cayó una fuerte granizada sobre La Paz.

“Estábamos trayendo los juguetes en camiones y volquetas. Hacía buen tiempo, pero de repente comenzó una granizada muy fuerte. Cuando llegamos vimos que las cajas de los autitos estaban totalmente destrozadas, sin embargo a los juguetes no les había pasado nada”, cuenta José Luis Fuentes, un voluntario con seis años de antigüedad. El joven relata que tuvieron que poner sobre las canchas del colegio miles de carritos para que sequen al sol.  

El travieso del grupo es Óscar (12 años)  y también se refiere a ese duro momento. “Estábamos (en los camiones) por la avenida Costanera (zona Sur) y justo ahí no había nada, ni árboles y nos cayeron granizos enormes que me lastimaron mucho y deshicieron todas las cajas”, recuerda entre risas.

Labor. “Trabajar en plena lluvia, viento y sol es el pequeño ingrediente que nos trae mucha felicidad y también rompe la rutina”, reflexiona José Luis. Son miles de carritos que deben ser “reempacados” uno por uno con un nuevo cartón que primero debe cortarse a la medida de la cubierta de plástico. Un trabajo verdaderamente moroso; por turnos, un grupo de unos cinco jóvenes se dedica exclusivamente a esto.

Javier Llano (16 años) es desde hace cuatro años un “carro de fuego”, tiene muchas anécdotas que recordar, sin embargo la que cuenta es de su primer año de voluntario. “Después de haber entregado el regalo a un niño, me abrazó muy fuerte y me dijo: ‘Gracias por regalarme tus vacaciones’. Desde esa vez salgo a ‘anforear’ (recaudar dinero en ánforas) en lluvia, en granizo, no nos importa”.

Este año es el primero de Yanira Patzi (14 años)  como “Carro de Fuego” y cuenta con timidez que siempre quiso ser voluntaria. “Mis papás me apoyan y me dan permiso para venir aunque hay días que no nos alcanza el tiempo ni para almorzar”, dice sonriente y sin ningún tono de queja.

Mauricio Mamani es muy carismático y está nueve años no consecutivos en la campaña. “Lo más lamentable es que alguna gente nos siga tratando con indiferencia o como si fuéramos unos ociosos. Sé muy bien que si estamos de ‘carros’ es porque queremos cambiar el mundo. Hay más cosas satisfactorias que negativas. En una entrega, un niño le dijo a su madre: ‘Cuando sea grande quiero ser como él’. Me hizo sentir muy orgulloso”, asegura.

La lluvia no para en la sede de gobierno, en el patio del colegio juegan los jóvenes y niños, Óscar vuelve a pasar, pero ahora tiene el rostro pintado de payaso, listo para salir a “anforear”.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia