Ciencia y tecnología

El proyecto ITER de fusión nuclear toma velocidad a pesar de los retrasos

La fusión nuclear, que ya se ha logrado a pequeña escala reproduce un proceso que se produce en el Sol, con la fusión de los núcleos de dos átomos de hidrógeno (muy abundante en la Tierra).

Proyecto ITER, avance en su construcción. Foto: Science

Proyecto ITER, avance en su construcción. Foto: Science

La Razón Digital / EFE / Carmen Rodríguez / Madrid

07:42 / 18 de octubre de 2016

El proyecto ITER, que quiere demostrar la viabilidad de la fusión nuclear como fuente de energía para el futuro, avanza ahora "a toda velocidad", a pesar de los retrasos y aumentos de costes acumulados durante una década.

Las 180 hectáreas sobre las que se levantará el complejo ITER son un espacio de construcción, aunque ya se ven terminados algunos de sus 39 edificios, el más imponente el que servirá para montar el reactor de fusión, en cuyo emplazamiento final se centran ahora los trabajos, como pudo comprobar Efe en las instalaciones de Cadarache (sur de Francia).

ITER no solo significa camino en latín, sino que es el acrónimo en inglés de reactor termonuclear experimental internacional, uno de los mayores proyectos científicos del mundo que cuenta con la participación de la Unión Europea, Estados Unidos, Rusia, Japón, China, India y Corea del Sur, en total 35 países.

Aunque las previsiones eran que el tokamak -la máquina experimental concebida para explotar la energía de la fusión- hubiera empezado a funcionar este año hace tiempo que esa idea se reveló imposible ante los retrasos.

Sin embargo, el proyecto ITER avanza ahora "a toda velocidad", según el título de la presentación que ofreció en una reciente visita de periodistas a las instalaciones de Cadarache su director general, el francés Bernard Bigot, en el cargo desde marzo de 2015.

Entonces se estableció un plan de acción con "un calendario realista y que se cumpliera", así, en los últimos 18 meses se han logrado "los objetivos previstos", dijo.

Mientras las obras continúan, las grandes piezas del tokamak -cada socio se encarga de construir una parte- empezaron a llegar en 2015 y el plan es que en 2025 se ponga en marcha y que funcione a máxima potencia diez años después, fecha que es un reto, "pero técnicamente se puede conseguir".

El plan de acción de Bigot fue refrendado el pasado abril por un equipo de expertos independientes, quienes consideraron que "el proyecto proporciona ahora unas estimaciones creíbles en cuanto a costes y personal".

Y es que, el presupuesto inicial del ITER, hace una década, era de 5.000 millones de euros (5.500 millones de dólares), debido a "un calendario no realista y un apreciación subestimada de los costes", según Bigot, para quien el coste total hasta la puesta en marcha será de unos 18.000 millones (19.800 millones).

Probar que la fusión nuclear que se produce en las estrellas puede lograrse en la Tierra a gran escala no es tarea fácil y para ello se está construyendo el tokamak más grande del mundo.

En el ITER todo parece ser de tamaño XXL. El tokamak tendrá 30 metros de alto y otros tantos de diámetro, un peso de 23.000 toneladas y, albergará 840 metros cúbicos de plasma que alcanzará una temperatura de 150 millones de grados.

Cada una de su piezas, de grandes dimensiones, debe ser fabricada, ensamblada y funcionar "con una precisión propia de la industria relojera", apuntó Bigot, quien destacó la importancia de las innovaciones técnicas para realizarlo.

La fusión nuclear, que ya se ha logrado a pequeña escala reproduce un proceso que se produce en el Sol, con la fusión de los núcleos de dos átomos de hidrógeno (muy abundante en la Tierra).

Para ello en el tokamak -una cámara de vacío- se introduce una pequeña cantidad de hidrógeno que se acelera con campos magnéticos y corrientes eléctricas para lograr un plasma que se calienta hasta lograr la fusión de sus núcleos, liberando así helio -un gas inocuo- y una gran cantidad de energía.

El objetivo es lograr una energía limpia, abundante, segura y barata, para dar respuesta al desafío energético del futuro.

Mark Henderson, uno de los físicos que trabajan en el ITER hizo hincapié en la importancia de la fusión como energía del futuro y recordó las agresiones que se cometen contra el medioambiente con la desforestación, los residuos químicos o el constante aumento de las temperaturas por el calentamiento global.

"Nuestra generación está descuidando el futuro y eso es una vergüenza", pero si se tiene éxito con la producción de energía a través de la fusión se pude dar la vuelta a esa situación. "Lo que hacemos aquí, lo hacemos para la próxima generación", aseguró. (18/10/2016)

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