Sociedad

Clima y baches son obstáculos en la marcha de discapacitados

Medida. Lluvia y viento provocan fiebre. La ruta destroza las ruedas de las sillas

Ruta. Un grupo de marchistas avanza por la carretera Trinidad-Santa Cruz, antes de llegar a Pailón.

Ruta. Un grupo de marchistas avanza por la carretera Trinidad-Santa Cruz, antes de llegar a Pailón. Foto: AFP

La Razón / Iván Condori / Santa Cruz

03:00 / 10 de diciembre de 2011

La marcha de silla de ruedas y muletas de más de 80 personas discapacitadas recorre la carretera Trinidad-Santa Cruz. Su objetivo es llegar hasta La Paz para presionar por la aprobación de una norma que los beneficie.

La caravana ya avanzó 430 kilómetros y se encuentra en Pailón, a 60 kilómetros de Santa Cruz de la Sierra, a la espera de reanudar su movilización, aunque no reciben la atención de las autoridades del Gobierno y de Santa Cruz. Los hoyos en la carretera, el viento y el tráfico vehicular son sus principales adversarios.

La marcha que empezó con 17 personas, el 15 de noviembre en la ciudad de Trinidad, Beni, hoy suma  83. Las altas temperaturas de la región, lluvia, viento y cansancio han generado un deterioro en la salud de los marchistas, quienes padecen de fiebre, dolor de cabeza, neumonía y problemas estomacales.

Objetivo. Pese a las dificultades que afrontan, los marchistas mantienen viva la esperanza de lograr la aprobación de la Ley de Trato Preferencial para el sector y la emisión de un bono solidario de Bs 3.000.

Otro de sus problemas es la gran cantidad de pozos (baches) que hay en la carretera que une a Beni y Santa Cruz, lo que provocó accidentes. Además, los hoyos generan deterioro en las gomas de las sillas de ruedas y los rodamientos. Juan José Barrero, de 30 años, se recupera de las lesiones provocadas por el vuelco de su silla a consecuencia de los baches. “Tengo contusiones en el codo derecho, raspaduras en los antebrazos y los dedos de la mano izquierda”, contó a La Razón.

El hombre relató que los hoyos y el tráfico vehicular son sus peores adversarios. “Los transportistas no nos respetan, pasan rozándonos y esto nos desequilibra; el peligro es mayor cuando hay baches, que provocan caídas”.

Juan José está inmovilizado de sus piernas desde su nacimiento y ha sido sometido a varias intervenciones quirúrgicas. “No puedo trabajar y esto dificulta conseguir dinero para mi alimentación. Por ello es que necesitamos el bono de Bs 3.000”, declaró.

Con una parálisis en las piernas y parte de la cabeza, Carlos Mariaca señaló que la marcha generó unidad entre las personas de este sector. Dijo que sufrió quemaduras de sol en la parte de la clavícula del brazo izquierdo durante el trayecto de la caminata. “Los fuertes rayos en medio de la carretera me provocaron insolación, fiebre y mi piel fue afectada”.

Apoyo. El titular de la Federación Cruceña de Personas con Discapacidad, Mario Torrico, indicó que en cada pueblo y comunidad por donde pasan, la gente muestra su solidaridad. “Mucha gente nos regaló agua, alimentos y ropa”, declaró.

El dirigente cuestionó la falta de solidaridad del Gobierno nacional y departamental. “Desde que ingresamos a suelo cruceño no contamos con el apoyo médico. Nadie se acordó de nosotros, estamos abandonados a nuestra suerte”.

“En todo el territorio beniano teníamos la atención de una brigada médica otorgada por el gobernador del Beni, Ernesto Suárez, además contamos con el respaldo del Defensor del Pueblo de Trinidad”, recordó.

Francisco Parada, de 47 años, quien sufre de parálisis en las extremidades inferiores (de la cintura para abajo), relató que las gomas de las ruedas delanteras de su silla quedaron reducidas a pedazos. “Estos desperfectos hacen que tengamos que hacer el doble de esfuerzo para avanzar”, sostuvo.Manifestó que tiene esa discapacidad desde hace 40 años. “Nuestras sillas parecen un tarro lleno de fierros por el sonido que hacen al avanzar”, aseveró.

Por estar mucho tiempo sentado en su silla de ruedas, Joaquín Bazán, de 49 años, tiene los pies hinchados. “Se me infectaron las plantas de las extremidades inferiores. No tenemos medicamentos para curarnos”, aseguró.

Una situación similar atraviesa dona Roberta Nuevo, de 48 años, quien tiene parte del cuerpo paralizada a causa de una embolia y además debe lidiar con un desperfecto en su silla. “La pisadera se rompió. Esto hizo que mis pies se arrastren por el suelo”.

La parte deteriorada del “vehículo” fue reemplazada con un palo y una cuerda, que cumplen la función de sujetar los pies de Roberta. “Mi esposo, que es el encargado de empujar mi silla, ha tenido que repararla”, declaró.

Niños. Con lágrimas en los ojos, Julia Carrillo, madre de un menor de 13 años que sufre de parálisis cerebral, recordó las dificultades que tuvieron que pasar para llegar hasta Santa Cruz. “Fueron momentos muy difíciles que nos tocaron vivir; aún nos espera una larga travesía”, declaró la mujer que empuja la silla de ruedas.

En la movilización participan alrededor de 11 menores, quienes junto a sus padres quieren ser escuchados por el Gobierno. “Si bien estamos conscientes de que está prohibido que hayan niños en la marcha, estamos peleando por nuestros derechos y los de ellos”, subrayó Torrico, quien añadió que la marcha continuará hasta que tengan noticias de que su ley será aprobada.

Postura del Gobierno

El vicepresidente Álvaro García Linera dijo que el dinero para subvencionar a los partidos políticos, que fue eliminado mediante la Ley 3925, será destinado a programas de apoyo a favor de los discapacitados, pero no habrá un bono.

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