Sociedad

Damnificados crean ‘microdepartamentos’ en un albergue

Albergados en el coliseo Las Petas se dan modos para separar ambientes con muebles.

Familias. A pesar de la tragedia, los albergados de La Petas tratan de sobrellevar la situación. En los televisores las telenovelas son el gancho para distraerse de la situación. Los catres rescatados son parte del ‘tesoro’, al igual que los refrigeradores y ventiladores. Foto: Pedro Laguna

Familias. A pesar de la tragedia, los albergados de La Petas tratan de sobrellevar la situación. En los televisores las telenovelas son el gancho para distraerse de la situación. Los catres rescatados son parte del ‘tesoro’, al igual que los refrigeradores y ventiladores. Foto: Pedro Laguna

La Razón (Edición Impresa) / Wilma Pérez / Cobija

00:40 / 01 de marzo de 2015

Una cama, una cocina, lavadora, refrigerador, un pequeño ropero y un juego de living, además de la ropa, es lo poco que sacó de su casa la familia Flores. Con sus pertenencias armaron un “microdepartamento” en uno de los albergues de Cobija (Pando), como otras familias.

“Estamos acomodados aquí y parece un ‘microdepartamento’. Algunos colocaron sus sillones como pared, otros usaron los roperos, sacos de ropa o cajas, pero cada uno tiene su espacio. A la vez que las cosas están en resguardo, los niños juegan seguros”, señaló Oswaldo Flores, quien perdió su casa en el barrio Mapajo,

En el coliseo cerrado de Las Petas, ubicado en el parque Piñata de Cobija, se albergan a más de 15 familias; la mayoría recuperó algo de sus pertenencias al tomar previsiones ante la alerta que fue emitida por la Gobernación y la Alcaldía el viernes.

En el “microdepartamento” de los Flores se destacan los catres de madera tallada de dos plazas y una vitrina que muestra en su interior una plancha, vajilla y algunos artefactos eléctricos. En el suelo, las muñecas son el tesoro de cuatro niñas, Jhovana y Jazmín, las hijas de don Oswaldo, y dos vecinas del albergue.

“En cuanto dieron la alerta del desborde por la radio agarré a mis hijas y las llevé lejos del río, luego con amigos trasladamos las cosas, vi que otros vecinos colocaban sus muebles sobre mesas, casi hago lo mismo, pero no quise arriesgarme y saqué todas las cosas de valor, otras se quedaron porque tenía la esperanza de que el agua no suba mucho, pero tapó toda mi casa”, relató Flores.

Dos televisores plasma, que a las 11.30 del jueves difundían una telenovela, son la atracción de otro “microdepartamento”. Sus propietarios, cuatro mujeres entre 19 a 40 años, no permiten que nadie las interrumpa, pese al griterío de sus hijos. El lugar también tiene una cocina de cuatro hornillas con su horno, un juego de living, un refrigerador grande, pero  no quisieron dar información.

La madrugada del 21 de febrero, las aguas del río Acre inundaron casi el 100% de las viviendas construidas hasta los 50 metros de la orilla, todas pertenecen al distrito 1 y parte del 3. Hasta el viernes, las personas damnificadas llegaron casi a 5.000, quienes se encuentran albergadas en 20 recintos, entre colegios, iglesias, coliseos y casas particulares.

Uno de los refugios está instalado en el coliseo de Las Petas, donde se observa una mayor organización entre las familias. Con relación a los otros albergues, el lugar está llenó por los enseres que lograron rescatar. Aunque tienen sus cosas a buen recaudo, no lograron sacar los alimentos, ni productos para la limpieza.

Apoyo. Con ocho meses de embarazo, Claudia Arias, de 20 años, recordó cómo tuvieron que abandonar su hogar. “Mi esposo primero ayudó a sacar las cosas de mis padres. Al llegar la noche, él rescató algunas pertenencias de nosotros y como estaba cansado se durmió ahí. Dice que despertó cuando el agua ya estaba entrando a la vivienda, se asustó y salió rápido”.

El “microdepartamento” de la familia Arias, que vivía en el barrio Cataratas, apenas tiene una mesa, un televisor plasma, dos sillas, una carpa que es su dormitorio, una cocina y muchas bolsas de ropa. Es la más pequeña, con relación al de sus vecinos.

En cambio a los Zúñiga solo les falta una casa donde acomodar sus cosas, desde el refrigerador grande hasta las lámparas de noche ocupan el espacio que les dieron. Las cajas apiladas una encima de otra, por encima del metro y medio, forman la pared de delimitación con sus vecinos.

“La familia de mi esposo trasladó primero sus cosas, tardaron pero después lo hicieron con nuestras cosas, aunque quedaron algunos enseres en el cuarto, pero fueron pocos. Yo no les ayudé mucho porque estoy embarazada de seis meses. Cuando comenzó a llover, la gente se asustó y nadie quería ayudar, mi familia cooperó a otros vecinos”, indicó Deycenia Zúñiga, de 18 años.

Lo primero que sacó Carlos Aparicio de su vivienda fue su televisor plasma y luego los otros enseres, vivía en el barrio Junín, donde las casas estan aún bajo el agua. “Saqué la Tv para ver los partidos”.

Necesidades en el refugio Las Petas

  • Alimentos

A pesar de que la mayoría de las familias tiene cocinas y otros artefactos eléctricos, les falta utensilios para preparar sus alimentos.

  • Higiene

Gran parte de los damnificados no alcanzó a sacar productos de limpieza y es una de las mayores necesidades, además de agua para poder bañarse. En otros albergues hay mayores necesidades, algunas familias no pudieron sacar nada y piden ropa ligera para niños y adultos, además de colchones.

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