Sociedad

Caravana recorre 13 km por día en medio de dolores y optimismo

Personas con discapacidad crean cánticos para motivarse y llegar a La Paz para exigir un bono mensual de Bs 500. Los marchistas pernoctaron en Lequepampa, en Oruro

Marcha. La caravana, a un kilómetro de llegar a Huayllamarca, municipio de la provincia Nor Carangas.

Marcha. La caravana, a un kilómetro de llegar a Huayllamarca, municipio de la provincia Nor Carangas. Juan Mejía.

La Razón (Edición Impresa) / Juan Mejía / Oruro

02:07 / 06 de abril de 2016

Sobre sillas de ruedas, muletas y a pie, así es como avanza la caravana de personas con discapacidad en demanda de un bono mensual de Bs 500. Los dolores en las articulaciones son frecuentes, pero la motivación también crece a diario. “Recorremos al menos unos 13 kilómetros por día”, comentó el dirigente del grupo, Miguel Mamani, tras recordar que los marchistas ingresaron el lunes a territorio orureño. La caravana cumple hoy 17 días de trayecto.

La Razón acompañó ayer a los marchistas y recorrió con ellos unos siete kilómetros, hasta llegar a Huayllamarca, de la provincia Nor Carangas (Oruro). En ese trajín observó que las palabras de apoyo y la motivación son una característica del grupo.

“Adelante, adelante, llegaremos a la sede del Gobierno”, es una de las frases que gritan al unísono las personas con discapacidad. Pero además de los estribillos, la mascota los alienta a seguir adelante, según comentaron. Se trata de Renta, un perro de raza mestiza y color marrón, que toma la delantera de la caravana.

“Es nuestro amuleto de buena suerte, además que es fiel a nuestra causa. Este animalito de la calle se ha unido a nosotros desde Quillacollo (Cochabamba) y siempre se pone adelante de la marcha. Parece humano porque se da la vuelta y nos ladra, como diciéndonos ‘ánimo muchachos’”, comentó Francisco Huarachi, uno de los miembros de la caravana.

La hora de la comida también es otro espacio aprovechado para intercambiar palabras de apoyo. “¡Ya hemos recuperado fuerzas! A continuar hermanos que estamos cada vez más cerca”, expresó Mario Machaca, después de compartir un ají de fideo que fue cocinado en una olla común.

Las personas con discapacidad llevan 17 días recorriendo la carretera que une Cochabamba con La Paz, rumbo a esta última ciudad, en demanda de un bono mensual de Bs 500, que reemplace los Bs 1.000 que perciben anualmente aquellos con discapacidad grave y muy grave.

Demanda. Sin embargo, el Gobierno sostuvo que ampliar el bono es “insostenible” para las arcas del Estado. Los ministerios de Salud y Justicia se reunieron la anterior semana con una parte del sector, pues la Federación de Personas con Discapacidad de La Paz quedó dividida en dos, debido a desacuerdos con la dirigencia. Pero aún no alcanzan consensos.

Hasta las 14.00 de ayer, el grupo llegó a Huayllamarca, los dirigentes expresaron que pernoctarán en Lequepampa (a 50 kilómetros de la ciudad de Oruro). La caravana está a 216 kilómetros de la sede de gobierno. Los marchistas estiman que llegarán a su destino en unas dos semanas.

A medida de que la movilización avanza, los dolores musculares en las articulaciones y las heridas en manos y pies también aumentan, y muchas veces pesan más que la motivación. Por esa razón, solo en la jornada de ayer hubo 25 bajas. “Pero algunos han retornado después de recuperarse”, señaló Mamani.

La mayoría de los marchistas está en silla de ruedas, y una de las preocupaciones es que las llantas se desgasten al punto de que ya no puedan avanzar.  La dirigencia pidió a la población solidarizarse y colaborar con llantas, además de alimentos secos y medicamentos.

Mamani sostuvo que la marcha es “penosa”, y que aún así no logra sensibilizar al Gobierno. “Pero el pueblo sí nos ha demostrado su solidaridad y eso nos da más fuerza y no vamos a retroceder ni un milímetro. Vamos a llegar como sea a La Paz para demostrar que estamos en lo cierto y que tenemos derecho a que el Gobierno nos atienda”.

Respecto a otro posible diálogo con autoridades nacionales, el dirigente indicó que debe ser para tratar la renta mensual de Bs 500 bolivianos. Agregó que también debe abordarse la carnetización de todos los discapacitados, y que cuando se entregue este documento sea de manera indefinida.

La vigilia de La Paz, de luto por un deceso

Wilma Pérez

Apolonio Gonzales (53 años) era una de las personas con discapacidad que formaba parte de la vigilia en la ciudad de La Paz por un bono mensual de Bs 500. Él falleció el lunes por la madrugada en su casa. Sus compañeros denunciaron que su deceso se debió a una negligencia médica.

“Él estaba en silla de ruedas, sintió una dolencia de espalda y la cintura, y lo llevaron al hospital para que lo atiendan. Ahí, el médico solo le dio un calmante, ni siquiera lo examinó, y lo despachó a su casa. Por la madrugada, lamentablemente, murió”, indicó el dirigente del sector, Jorge Flores.

En la carpa, instalada en el atrio de la iglesia San Francisco, las más de 10 personas que realizan la vigilia, desde hace tres semanas, relataron que Gonzales era pobre. “Vivía y mantenía a su familia con las limosnas que recogía en las calles. Él es la primera víctima de nuestro movimiento, por eso todos vamos a continuar hasta conseguir el bono”, dijo.

Ante esta pérdida, la vigilia en Cochabamba decidió armar un velorio simbólico en honor a Gonzales. En Potosí, las personas con discapacidad se declararon en duelo y exigieron al Gobierno atender la demanda del bono. Flores también informó que recibieron una carta del Gobierno para reiniciar el diálogo, la respuesta será entregada después de una reunión con los delegados.

‘Mi familia sufre conmigo’: Rossmery Guarita

Juan Mejía

Rossmery Guarita es una de las mujeres que participa de la caravana en una silla de ruedas. Ella asegura que la pelea por una renta mensual de Bs 500 se convirtió en “todo un sacrificio”, por lo que espera que al final se logre sensibilizar al Gobierno.

“Los 1.000 bolivianos al año no cubren lo que necesito. Estoy en silla de ruedas y es muy complicado conseguir trabajo. Tengo que alimentarme, vestirme y pagar mis medicamentos, pero la plata no alcanza”, manifestó. Ella recordó que junto a sus compañeros pide que ese bono anual de Bs 1.000 sea reemplazado por uno mensual de Bs 500, y ampliado a todo el sector, y no solo a los que obtuvieron la categoría de discapacidad grave y muy grave.

“Para subsistir, muchos de nosotros tenemos hasta que mendigar. ¿Cómo es posible que el Gobierno se haya olvidado? Somos ciudadanos bolivianos y deberíamos ser atendidos porque es un derecho que nos corresponde. Mi familia sufre junto conmigo, a veces es imposible aguantar tanta miseria”, dijo.

Guarita siente dolores en los brazos y enfrenta una infección aguda respiratoria. Sin embargo, asegura que no se rendirá y  seguirá adelante porque la motivación que siente es más grande que el cansancio. Ella es una de las más apegadas a la mascota del grupo: Renta.

‘Logramos reconocernos por la voz’: David Hidalgo

“Vivo desde que nací en una silla de ruedas, por eso siento que la manejo muy bien. Siempre evito que las ruedas delanteras toquen tierra; manejo mi silla solo con las ruedas traseras, pero logrando un equilibrio para no caer de espalda”, cuenta David Hidalgo, uno de los miembros de la caravana. Él considera que el bono de Bs 1.000, que les otorga el Estado, “es una broma” porque si se divide por los 365 días son como Bs 2 para subsistir a diario. “No alcanza ni para los pasajes”.

“Mi vida es una pobreza casi total. Mi familia, que debería estar trabajando, no lo hace porque debe cuidarme; entonces mi discapacidad también afecta a mi familia”, menciona. Hidalgo cuenta que en la marcha surgió una amistad entre todos. Las palabras de apoyo son un gran aliciente para avanzar. “Aprendimos a conocernos por el tono de voz. En esta caravana también se encuentran compañeros de Santa Cruz, Tarija, Beni, Potosí, Llallagua, Cochabamba y de otros departamentos de Bolivia”, indica.

“La vida se nos hace muy complicada y creo que todos hemos coincidido en esa postura, incluso los discapacitados que tienen recursos para vivir con tranquilidad. Lo triste es que la más afectada es la familia, por eso buscamos que el gobierno de Evo Morales nos dé una renta mensual de Bs 500. Este dinero no nos sacará de la pobreza, pero nos va a aliviar un poco la vida apretada que llevamos”, comenta.

Asegura que entre todos sus compañeros está también Dios, por eso todos los marchistas que salieron de Cochabamba se encuentran muy motivados y esperanzados. Él siente que la caravana tiene el apoyo total del país. “Los únicos que nos discriminan son el Presidente y sus ministros”.

‘Dios está con nosotros’: Wilson Irala

Wilson Irala, un hombre de 30 años, enfrenta discapacidad en la pierna y mano derecha, y la cabeza, partes en las que tiene insertadas placas de cobre. Él padece esta invalidez hace siete años y busca que una renta mensual de Bs 500 le dé días mejores. Irala viajó desde Santa Cruz para sumarse a la marcha cargando una cruz y cadenas.

“Esta cruz es desde Semana Santa. Creo que Dios está con nosotros y que él va a ablandar, va a aflojar el corazón del Presidente (Evo Morales) para que nos otorgue la renta”, comenta. Explica que los Bs 1.000 que recibe cada año no le alcanza para nada porque sus necesidades son muchas, como el pago de transporte, alimentación, vestimenta y medicamentos.

“Mi vida es todo un martirio, tal vez ni siquiera los 500 bolivianos me alcancen para vivir. Me siento discriminado por los gobernantes. ¿Cómo vivir así?”, dice. Irala siente dolores en la pierna donde tiene insertado el cobre. “El frío me ha atacado con fuerza y me ha generado fuertes molestias porque hubo un momento en el que ya no podía caminar, pero es más mi voluntad para lograr nuestro objetivo. Tenemos que seguir hasta La Paz”, señala.

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