Sociedad

Fieles ‘bautizan’ a ‘ñatitas’ de las fosas comunes del Cementerio

Creyentes llevaron ayer sus calaveras para ser bendecidas por sacristanes

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Soruco / La Paz

01:03 / 09 de noviembre de 2015

Como desde hace 40 años, Josefa Figueroa acudió ayer al Cementerio General para presentar su ofrenda a la “ñatita” que “bautizó” como Don José y que es una de muchas que los fieles desentierran de las fosas comunes para pedirles que les hagan favores.

“Bien milagrosa es. Protege mi casa y mi familia. Además, quiero que sepa que alguien se acuerda de ella, para que descanse en paz”, comentó la devota mientras prendía las cuatro velas blancas y las fijaba con cera en el pequeño altar habilitado por los trabajadores del camposanto municipal, en la fiesta de estas calaveras que se celebró ayer en las regiones andinas.

Unas tablas colocadas sobre la apertura de la fosa común sostenían al menos siete “ñatitas”. En la pared detrás de los restos estaban escritos sus respectivos nombres, otorgados por quienes acuden cada año a pedir sus indulgencias a cambio de ofrendas: velas, comida, cigarrillos y coronas de flores.

CARTELES. Los cráneos son desenterrados por los empleados del cementerio días antes de la celebración y vuelven a sus nichos, ubicados en la parte noreste, al terminar la tarde. “Algunas personas ya tienen sus favoritas. Les traen coquita, puchitos y les ponen coronas. Otras vienen a buscar nuevas ‘ñatitas’ y les hacen ofrendas y les ponen nombres. A las 17.00 nosotros las volvemos a enterrar”, contó Juan Laruta, mientras observaba a los fieles.

Carteles en diferentes puntos de la zona de fosas comunes advertían ayer que está prohibido el consumo de bebidas alcohólicas, algo que forma parte de la tradición de las “ñatitas”, y la utilización de velas de diferentes colores, especialmente las negras.

Según la creencia, estas últimas sirven para los deseos negativos, venganzas y daños a los demás. Pero no todas las calaveras responden a malos deseos. Cecilia Miranda tiene media docena de cráneos de niños que, aseveró, solo hacen caso a quienes piden deseos “buenos”.

Miranda es una de las miles de personas que tienen en casa su propia “ñatita”. Acuden cada 8 de noviembre al camposanto para que sus benefactores espirituales reciban la bendición que los sacristanes y laicos de la capilla ofrecen una vez que terminan las misas.

Tras el ritual, los poseedores de los restos encuentran un lugar donde sentarse y hacen fumar a los cráneos. Les dan coca, les ponen coronas y, en algunos casos, contratan grupos musicales para que les canten. “Si uno no hace eso, las ‘ñatitas’ se sienten mal, tristes. Hay que cumplir con toda la tradición para que cuiden tu casa y familia”, sentenció Regina Lula, quien llevó al cementerio a Lucas, Cirilo, Santa Marisol y Caballero, las “ñatitas” que viven con ella.

Los orígenes de las calaveras son variopintos. Algunas fueron halladas por casualidad, como ocurrió con la “ñatita” llamada Jorge, que pertenece a Khana Yucra. Otras, como la que llevó Lucas de Regina, son una herencia. Este cráneo en particular lleva 42 años en poder de la misma familia, garantizándole bienestar.

Detalles del día de las ‘ñatitas’

Prohibición

La municipalidad impidió el consumo de bebidas alcohólicas en los predios del camposanto.

Seguridad

Para la jornada la Alcaldía paceña movilizó a 280 efectivos. Se calcula que acudieron 15.000 creyentes del rito.

Horario

El Cementerio General abrió desde las 08.00 a las 18.00.

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