Sociedad

Rubén, el folklorista en silla de ruedas que causa furor

Potosí. El joven de 24 años baila tinku, pujllay, saya afroboliviana y caporal en las entradas

Destreza. Rubén baila tinku en la primera fila del bloque Sarus de Macha.

Destreza. Rubén baila tinku en la primera fila del bloque Sarus de Macha. Ruben Jara.

La Razón (Edición Impresa) / Aleja Cuevas / La Paz

02:46 / 01 de octubre de 2015

Agitar las manos y hacer giros con la silla de ruedas para seguir las coreografías y el ritmo de la saya afroboliviana, el pujllay, el caporal y el tinku son retos “emocionantes” para Rubén Jara, quien considera que el no tener piernas no es impedimento para ser un folklorista de corazón.

“Me amarro bien la cintura a la silla de ruedas para moverme y girar con ayuda de mis manos cuando bailo tinku. Hago el triple de esfuerzo que el resto, pero es una muestra de superación”, detalló a La Razón Rubén, un joven potosino de 24 años.  A este folklorista le amputaron las dos piernas hace seis años, después de sufrir un accidente de tránsito al salir del trabajo, en las minas.

Uno de sus amigos colgó en la red de Facebook un video que muestra a Rubén en uno de los ensayos junto al bloque Sarus de Macha, de la Fraternidad Tinku Tolkas Huachacalla, que se alista para la fiesta de Chutillos, prevista para el fin de semana.

El material muestra la agilidad, destreza y sincronía con la que se mueve en la silla de ruedas. El video logró más de 450.000 reproducciones hasta ayer. “Ensayé todos los días y por horas y horas, y me ha costado aprender”, comentó Rubén, quien luego de tres meses de práctica dio anoche su examen en el convite de la fiesta de Chutillos.

El joven migró del Norte Potosí a la capital del departamento. Vive solo y su único ingreso económico es su salario como investigador de música étnica en la Universidad Autónoma Tomás Frías, donde cursa el cuarto año de la carrera de Artes Musicales.

El gusto por la música y el reto de bailar el folklore boliviano le motivaron para participar en diferentes entradas. En 2014 se unió a un bloque de saya afroboliviana. “Tenía que manejar con las manos la silla y al mismo tiempo tocar mi bombo”.

Este año, en la entrada de Chutillos, además del tinku, bailará pujllay con el bloque de la carrera de Artes Musicales, que participa en la festividad. Pero Rubén también es parte de la entrada universitaria de la Tomás Frías, que se realiza cada noviembre. En 2013 bailó pujllay y en 2014, caporales.  “Tengo varios amigos con la misma discapacidad que quieren bailar, pero les falta arriesgarse y luchar por un sueño. Solo hay que tener ganas y mucho sentimiento”, comentó.

Motivación y ejemplo

Mensaje

El folklorista aseguró que subirá por la red de YouTube más videos que muestren sus bailes para romper prejuicios y motivar a otras personas con discapacidad a luchar por lo que quieren y “no dejarse caer”.

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