Sociedad

Hay menos gente en el peregrinaje a Obrajes

Devotos. Salud y trabajo, lo más pedido al Señor de la Exaltación

Ceremonia. El párroco de la iglesia Señor de la Exaltación durante la misa, ayer.

Ceremonia. El párroco de la iglesia Señor de la Exaltación durante la misa, ayer. Miguel Carrasco.

La Razón (Edición Impresa) / Aleja Cuevas / La Paz

03:37 / 19 de marzo de 2016

La penúltima peregrinación a Obrajes reunió a familias enteras, impulsadas por la fe y la esperanza de tiempos mejores. Pero esta vez, la presencia de estos grupos se redujo a 8.200 personas, de las 13.000 que fueron registradas en 2015. Un grupo de ocho amigos del barrio de Alto Lima, de la zona Norte de la ciudad de El Alto, llegó trotando hasta las puertas de la parroquia del Señor de la Exaltación, de la calle 9 de Obrajes. Juan Mamani contó que asisten por octavo año consecutivo.

Los jóvenes, cubiertos con frazadas para mitigar el frío de la madrugada, recordaron que antes había más cantidad de papás interesados en la romería, lo que ahora se redujo. “Ha disminuido la presencia de feligreses, antes incluso se veía a papás”, dijo Mamani.

Semana Santa es la última semana de la Cuaresma, desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección, en la que la Iglesia Católica recuerda la pasión, muerte y resurrección de Jesús. Ángela Quispe, una fiel devota,  recordó que hace años habían más devotos y que incluso llenaban la plaza ubicada frente a la parroquia, lo que no sucede ahora.

Según el informe del director de Seguridad Ciudadana de la Alcaldía de La Paz, José Luis Ramallo, el flujo de peregrinos alcanzó ayer a 8.200 personas. “Mucho menos de lo que habitualmente habían en 2015, cuando venían entre 13.000 y 15.000 creyentes”.

El control estricto que hace la Alcaldía y la Policía para evitar el consumo de bebidas alcohólicas, sería una de las razones de la reducción de peregrinos, según Ramallo. Por este hecho, ayer se detuvo a 10 personas adultas. Aseguró que la disminución es notoria en las distintas jornadas de peregrinación. El viernes 11 se registró a 7.200 personas, cuando para ese mismo periodo, en la anterior gestión, había 10.000. El director estimó que para el último viernes la cifra alcanzará los 10.000 o 12.000 peregrinos.

Una comerciante de velas, una vendedora de palmas y una vivandera indicaron que no vendieron casi nada ante la poca presencia de los peregrinos.  En el recorrido que realizó ayer La Razón en la ruta del peregrinaje, entre las 05.00 y las 07.00, observó que los adolescentes y jóvenes son los que más participan, a diferencia de los adultos.

Familias. La penúltima caravana de peregrinos juntó a vecinos de todos los rincones de las ciudades de El Alto y La Paz, entre ellos estaba Gabriel Tonconi, un morador de la zona de Munaypata. Este padre de familia cargó a su tercer hijo sobre sus hombros, mientras trotaba junto a su esposa y sus dos pequeñas hijas. “La peregrinación es para unir a la familia y renovar la fe”, comentó. Entre tanto, un grupo de estudiantes de la unidad educativa Guido Villagómez (Ciudad Satélite) madrugó para hacer el recorrido a pie desde El Alto.

“La idea es demostrar que con la fe se puede aguantar la caminata”, expresó Isaías Mamani, quien junto a sus 20 compañeros tendió una frazada sobre el pastizal de la Curva de Holguín para descansar por un momento.  Hubo otros como Diego Quisberth, vecino de la zona Periférica, que hizo el peregrinaje acompañado de su perro Bingo.

Algunos de los 8.200 feligreses compraron la palma de Semana Santa antes de ingresar a las misas de la parroquia de Obrajes. En cambio otros adquirieron velas blancas para rezar por la salud y el bienestar de sus familias.  Juan Carlos Céspedes indicó que estas fechas son de arrepentimiento y para compartir; por ello, el último viernes su grupo realizará un apthapi de comida.

Para Wenceslao Vacaflor, de 70 años, todos los días es Semana Santa porque todas las mañanas hace un trote matinal que finaliza en la parroquia de Obrajes. Los comerciantes aprovechan la peregrinación para ofrecer buñuelos, café, frutas, entre otros. “La tradición dice que con la fruta se ‘limpia’ el cuerpo”, comentó la frutera Remedios Calderón.

Control en los puntos de la ruta

Operativo

La Alcaldía tiene instalados puntos de control que le permiten cuantificar la cantidad de caminantes. Hay 180 funcionarios ediles para este trabajo.

Decomiso

En los puntos de control decomisaron 19 objetos peligrosos, entre tijeras y estiletes. Además se arrestó a 10 adultos y ocho menores, estos últimos fueron enviados a la Defensoría de la Niñez.

Ofrecen conos de palma y flores

Conos elaborados con los ramos de palma y flores es lo que ofertan las vendedoras para ahuyentar la mala suerte. Mañana se celebra en todos los templos el Domingo de Ramos.  “Tenemos a la venta los conos de ramos con flores, que sirven para ahuyentar las energías malignas”,  expresó ayer Angélica Alanoca, una comerciante de ramos de palma, en las puertas de la parroquia del Señor de la Exaltación.

Templos. Según la comerciante, estas palmas son un elemento capaz de ahuyentar las lluvias, los rayos y las tormentas en las poblaciones rurales. “Cuando una persona sufre de k’ari k’ari (cuando se saca la grasa de las personas), las palmas alejan las malas energías”, aseguró Alanoca, quien recetó hacer una infusión. 

Los católicos celebrarán mañana el Domingo de Ramos, que recuerda el ingreso de Jesús a la ciudad de Jerusalén y su proclamación como hijo de Dios. 

En estas fechas, en las puertas de las iglesias comercializan las palmas con distintas figuras, como la cruz y los canastillos. “Las cruces se las coloca detrás de las puertas, en la cabecera de la cama o en el negocio, como un símbolo de protección contra todos los maleficios”, explicó la negociante.

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