Sociedad

En Bolivia, el festejo del 1 de mayo se consolidó en 1907

Desde los talleres artesanales y los barrios populares, los trabajadores bolivianos salieron en una primera marcha para celebrar el Día del Trabajador

La Paz. Masiva movilización de la Central Obrera Boliviana por el Día del Trabajador en 1970, en la plaza San Francisco.

La Paz. Masiva movilización de la Central Obrera Boliviana por el Día del Trabajador en 1970, en la plaza San Francisco. La Razón-Archivo.

La Razón (Edición Impresa) / Guiomara Calle / La Paz

04:15 / 01 de mayo de 2015

Bolivia celebró por primera vez el 1 de mayo en 1906, cuando un grupo de trabajadores se animó a organizar una tímida velada artística; pero la celebración logró consolidarse en 1907 con una marcha realizada por la Sociedad de Obreros de La Paz.

El Día del Trabajador llegó a Bolivia cuando el país era una sociedad artesanal, a diferencia de otros Estados que ya estaban en el proceso de industrialización. Coincidió con el agotamiento de la minería de la plata y la iniciación de la economía del estaño, aunque los que empezaron a festejar la fecha no fueron los mineros, sino los artesanos.

El historiador Carlos Soria Galvarro citó al libro El poder minero, de Juan Albarracín Millar, para recordar esa primera celebración en territorio nacional. “Desde los talleres artesanales y los barrios populares, el pueblo se fue reuniendo hasta formar la primera marcha de protesta en contra del submundo sumergido en el atraso”, indica el texto.

Agrega que fueron “horas de pavoroso sufrimiento” de los bolivianos, que en ese entonces vivían acosados por la crisis y extenuados por la expoliación minera, las causas para que los trabajadores paceños decidieran celebrar el 1 de mayo saliendo a las calles, en 1907, “año de terror social”.  “Las calles de La Paz y de algunos distritos mineros vieron flamear las nuevas banderas de la emancipación obrera, que antes habían sido impedidas por el despotismo feudal-minero”, relata Albarracín en su libro.

Protesta. El escritor hace referencia a la publicación de un medio de comunicación impreso, que al enterarse de la movilización tituló, en ese entonces, “¡Alerta!” y llamó a la marcha obrera “paso temerario”, cuando los artesanos la denominaban “la fiesta del trabajo”.

Albarracín señala que la oligarquía boliviana se movía detrás de esa noticia y que la derecha aseguraba que el origen del 1 de mayo era “una manifestación emboscada de la protesta contra el capitalismo... La fiesta del trabajo es esencialmente socialista…es de aquellas que tratan de inculcar en los pueblos la criminal utopía de la igualdad soñada”.

En el libro se apunta que bajo esas ideas se amenazaba con cárcel a las organizaciones gremiales de La Paz, movilizadas emotivamente en 1907, “año cargado de terribles presagios, de despidos, de pánico y de protestas”.

Las acciones bolivianas fueron una corriente de lo ocurrido el 1 de mayo de 1886 en Chicago, Estados Unidos, cuando obreros de esa ciudad organizaron una huelga que terminó marcando la historia de trabajadores en varias partes del mundo. Uno de los logros fue el respeto a las ocho horas laborales.

Antes de la Masacre de Chicago, los trabajadores eran sometidos a jornadas laborales de 10 a 12 horas, sin condiciones laborales y con escasa remuneración. Los obreros que se atrevían a organizar a sus compañeros o intentaban protestar eran castigados con multas, prisión o incluidos en listas para luego ser despedidos.

Los sindicatos de maquinistas, gasistas, ebanistas, moldeadores de hierro, ladrilleros y estibadores decidieron que el 1 de mayo empezarían una huelga indefinida, si su petición de una jornada laboral de ocho horas no era atendida. Esta demanda fue presentada a los “patrones” el 12 de abril de ese mismo año, luego de que en 1885 recorriera una circular con la propuesta por manos de organizaciones del proletariado estadounidense.

Al no existir una respuesta de los “patrones” se efectuó el paro. No solo fue en Chicago, sino en todo el territorio de Estados Unidos. El 1 de mayo unos 340.000 trabajadores desfilaron. En Chicago, centro del movimiento, marcharon cerca de 80.000 personas.

Estos sucesos desataron hechos sangrientos. Albert Parsons, August Spies, George Engel y Adolph Fisher, organizadores de las protestas, fueron enjuiciados y sentenciados a muerte. El 11 de noviembre de 1887, estos líderes recordados como los mártires de Chicago, fueron ahorcados.

Louis Lingg, otro imputado condenado a muerte, apareció muerto en su celda. A Samuel Fielden y Michel Schwab, dos líderes sindicales, les cambiaron la pena de muerte por prisión perpetua, ante el escándalo desatado por el deceso misterioso de Lingg. Pero en 1893, Fielden y Schwab, junto a Oscar Neebe, el octavo líder, consiguieron el “perdón absoluto” tras protestas sindicales y actuación de políticos. Estos eventos generaron el Día del Trabajador.

En París se instituyó la celebración

Obreros

Por un acuerdo en el Congreso Obrero Socialista, de la Segunda Internacional, desarrollado en París, en 1889, se instituyó el 1 de mayo el Día Internacional de los Trabajadores, en homenaje a los mártires de Chicago (Estados Unidos), quienes comenzaron la primera huelga en demanda de una jornada laboral de ocho horas.

Actividad

No obstante, Estados Unidos, Canadá y otros países no celebran en esta fecha, sino en septiembre.

Campesinos y gremiales se suman a los actos

El festejo del 1 de mayo refleja en la actualidad la variedad de identidad de la clase trabajadora boliviana, pues ahora los gremiales y campesinos se suman a los actos. Después de la Revolución de 1952, el sindicalismo logró ser determinante en la vida política del país.

Antes de la Revolución de 1952, los trabajadores artesanos, vendedoras de mercados y floristas desfilaban como celebración. Posteriormente, los mineros, la vanguardia del movimiento sindical, tomaron la batuta de las celebraciones, portando guardatojos y dinamita.

“Los trabajadores, especialmente el sector minero, eran la columna vertebral de las movilizaciones sociales y de la resistencia a las dictaduras. Pero los tiempos han cambiado, el lugar que ocupa ahora el movimiento obrero es distinto, equiparable a otros que han surgido y ocupan espacios políticos, como los campesinos”, expresó el historiador Carlos Soria Galvarro.

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