Sociedad

Misa en El Alto fue un ensayo para recibir al Sumo Pontífice

Los sacerdotes y párrocos de las iglesias se reunieron en la plaza Juana Azurduy.Los jóvenes formaron cadenas humanas como preparativo para la llegada del Papa.

Procesión. Monseñor Escarpellini carga el Custodio u Ostensorio que tiene una ostia al centro. Foto: Luis Salazar

Procesión. Monseñor Escarpellini carga el Custodio u Ostensorio que tiene una ostia al centro. Foto: Luis Salazar

La Razón (Edición Impresa) / Wilma Pérez / El Alto

03:38 / 05 de junio de 2015

Un oficio religioso de algo más de una hora y una procesión a lo largo de seis cuadras fueron realizados en Villa Dolores de El Alto con presencia de obispos y sacerdotes de la jurisdicción. Así, con cánticos y coreografías protagonizados por niños y adolescentes, la celebración de Corpus Christi se constituyó en un ensayo de seguridad para el arribo del Papa.

El obispo de El Alto, monseñor Eugenio Escarpellini, hizo conocer que con esta actividad comienzan los actos de bienvenida al Sumo Pontífice. “Es el peregrino que viene a recorrer nuestras calles, a conocer nuestras vidas, a compartir nuestros anhelos, a mirar nuestra realidad”.

“El Papa se enterará de lo que les afecta a los alteños como la pobreza, violencia, menosprecio a la vida, a la dignidad de los que van a nacer, corrupción incrustada en las instituciones, alcoholismo y drogadicción”, adelantó Escarpellini.

“Todo eso viene a ver nuestro Papa, pero lo hace con ojos y corazón de pastor. (...) Vemos con tristeza en nuestra realidad cotidiana que la desigualdad social sigue presente y los pobres son todavía una realidad en nuestra sociedad. En nuestra ciudad se pueden ver barrios afectados por la falta de servicios básicos y la inseguridad ciudadana”, dijo.

Mientras se desarrollaba la homilía, niños y adolescentes presentaron la coreografía que se prepara para la llegada a Bolivia del papa Francisco, el próximo 8 de julio. Los coros y grupos musicales de las parroquias interpretaron canciones alusivas a la trayectoria del Pontífice.  

Las más de 2.000 personas, la mayoría niños y adolescentes de unidades educativas católicas y feligreses de las parroquias de la urbe alteña, se concentraronen la plaza Juana Azurduy de Padilla (Villa Dolores) a las 08.00 y una hora después comenzó el oficio religioso. Alegría. Para calentar la fría mañana, las vendedoras que se acomodaron en las calles aledañas a la plaza central de Villa Dolores ofrecieron api caliente con pasteles y ají de fideo que tuvieron bastante demanda de parte de los feligreses, especialmente de los grupos de estudiantes.

Alejandra y Marcelo Bautista son parte de los adolescentes que llegaron al puesto de doña Severa Challapa para calentarse. Ellos ayudaron desde las 07.30 porque, además de dar el apoyo logístico en las actividades religiosas, se encargan de realizar la coreografía para el Pontífice.

“Estamos en la prepromoción del colegio Don Bosco y somos parte del grupo de voluntarios para recibir al papa Francisco. Esta es una prueba para saber en el terreno cómo debemos actuar frente a grandes aglomeraciones y evitar que se den accidentes”, señaló Alejandra.

En la celebración de la misa, el grupo de coreografía agitó sus pañuelos blancos al ritmo de las canciones religiosas. “Estamos preparando las coreografías para la llegada del Papa y las demostraremos en otro ensayo general en el Campus Papal, no sabemos la fecha. Los jóvenes queremos demostrarle que estamos alegres y felices de que visite nuestra ciudad”, relató el estudiante Marcelo.

Cerca de las 11.00 comenzó la procesión desde la plaza Juana Azurduy hasta el Obelisco. Antes de la actividad religiosa, que recorrió seis cuadras, los vendedores aprovecharon para comercializar posters, manillas y tazas con la imagen del Pontífice.

Durante el acto religioso, un grupo de adolescentes se encargó de formar un cordón humano para resguardar a los religiosos que encabezaban la caminata; otro grupo se hizo cargo de las personas enfermas o con discapacidad; y el resto, los de mayor edad, se ocuparon de cortar el tráfico vehicular por la avenida Antofagasta.

La procesión finalizó en la plaza del Obelisco, donde el monseñor Escarpellini dio la bendición a todos y pidió seguir preparándose para el recibimiento del papa Francisco.

Terrazas reaparece y pide traer buenas nuevas

Iván Condori / Santa Cruz

En una tarde soleada, con temperatura agradable y con el marco de unas 30.000 almas ubicadas en las graderías del estadio Ramón Tahuichi Aguilera, el cardenal Julio Terrazas llamó al pueblo a expresar el amor a Dios y al prójimo, como lo hace el papa Francisco.

“Debemos hacer de la buena noticia, de la persona de Cristo, no un mensaje de amargados, sino de gente que se siente feliz, que aprecia que el Señor lo llama, no solo cuando se mira un partido de fútbol, sino para salir a las calles, casas, escuelas, universidades y hospitales y llevar la única esperanza que no defrauda, aquella que se siembra constantemente”, dijo Terrazas durante su mensaje de Corpus Christi.

El Cardenal, que reapareció ayer en público después de varias semanas de recuperación de una afección renal, sostuvo que “Cristo nos llama y nos vuelve a recordar que camina con nosotros, su palabra es eficaz y se hace realidad en la eucaristía”. Indicó que el maestro es el que recuerda, enseña, da su vida, el que sabe que su existencia no tiene sentido si no es capaz de convertir la inteligencia de sus alumnos, no en un receptáculo de mentiras sino en una fuente de vida”

El arzobispo Sergio Gualberti, encargado de celebrar la eucaristía del Corpus Christi, pidió al pueblo católico practicar la caridad en todo ámbito de la vida y cada día. Señaló que ésta abre los corazones de los fieles para acoger con fe y cariño al papa Francisco. “En un mes estará en medio de nosotros, para que con él podamos testimoniar y anunciar la alegría del Evangelio”, apuntó.

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