Sociedad

‘Papás jóvenes’ y ‘papás amigos’ crean lazos íntimos con los hijos

La relación padre e hijo es hoy distinta a la de generaciones pasadas. Comunicación y confianza han propiciado un ambiente favorable para ello, más considerando que la diferencia de edad entre uno y otro es, en muchos casos, reducida, opinan expertos.

La Razón / Guiomara Calle / la paz

00:00 / 18 de marzo de 2012

“El tipo de relación entre padre e hijo ha cambiado totalmente, se rompieron esquemas en la conexión con la figura paterna. Hoy, los papás interactúan más con sus hijos, tal vez porque vemos que son mucho más jóvenes. Antes la diferencia de edades era muy grande y por eso no había mucho acercamiento, pero ahora no, algunos jóvenes tratan a sus hijos como hermanos”, dice Sonia Paz, psicóloga.

Uno de los ejemplos es la familia Reyes; Antonio tuvo a su primer hijo, Mauricio, a los 26 años y un año después a Rodrigo, los tres mantienen una relación basada en la amistad, pues al ser un padre joven logró entenderlos y ganar su confianza.

La especialista afirma que en la actualidad existe mayor comunicación porque padre e hijo se entienden mejor al hablar con términos que en el pasado ninguno podía emplear en una charla.

Pero este tipo de relación no se repite en todas las familias y, entre otros factores, está también estrechamente vinculada al factor tiempo, ya que los padres deben trabajar cada vez más y permanecen menos tiempo con sus hijos.

“El acercamiento que logró el padre del siglo XXI con su hijo es bueno, pero no se produce en todos los casos. El espacio y tiempo que se les da influye. No podemos generalizar”, aseveró Paz.

Vínculos. Además de la confianza y comunicación, el psicólogo Róger Cuevas sostuvo que una de las obligaciones de cada padre, independientemente de si es joven o no, es el aprender a ser amigo de sus hijos y viceversa.

“Para tener este lazo afectivo, los papás deben acercarse a sus hijos, brindarles afecto, palabras de cariño, compartir juegos, conversaciones, salidas fuera del hogar. Pero otro aspecto trascendente es el confiar en ellos y contarles, quizá, algunos secretos, vivencias, experiencias, así los hijos abrirán los brazos a sus padres”, manifestó el especialista.

Resaltó que una de las características de los papás “de antes” es que solían tener una postura rígida para hacer que los hijos se “eduquen positivamente”, ello en ocasiones brindaba resultados positivos, sin embargo —dijo— ahora es posible lograr el mismo objetivo con otras alternativas de corrección y educación.

Juan Carlos Apaza, mayor de la Policía, prefiere optar por el diálogo con sus hijas, Estefanie y Claudia, ambas en la edad de la adolescencia, pues considera que la comunicación y el grado de confianza es importante a la hora de resolver los diferentes problemas que se susciten en su hogar.

Roles. El sociólogo René Pereira reflexionó que en la perspectiva de género siempre se ha exigido que los padres cumplan “el rol de proveedores que se les ha impuesto”. Cuando el papá concentra su tiempo y atención en ello, el cuidado que pudiera destinar a su familia se dispersa y el hogar se perjudica, sostuvo.

“Además de este rol (el de satisfacer las necesidades básicas), los hijos tienen derecho a la ternura, al afecto y el cariño, que es lo que los padres también deben aprender porque este papel no es sólo de las madres, sino es una función de ambos. La responsabilidad es de provisión, protección, pero también de apoyar el crecimiento de los hijos”, expresó.

Es el caso de Wilfredo Villa-rroel, un padre que debe darse modos para encontrar espacio para pasar el mayor tiempo posible con sus hijos, con quienes no vive, pues el alejamiento de una pareja no representa la ruptura de la relación con sus vástagos.

Pereira, sostuvo que la crianza de los hijos debe ser equitativa entre el padre y la madre desde el nacimiento, a pesar de existir ciertas funciones exclusivas de la mujer, como el parir y dar de lactar.

“Los padres también deberían tener un tiempo de concesión para la ausencia laboral, cuando nace el hijo. El derecho debería ser para ambos y así acompañarse en este proceso de crianza, porque los primeros momentos del ser  humano son vitales para la supervivencia”, indicó el profesional.

La Historia del día del padre

TradiciónEn Bolivia se festeja el Día del Padre cada 19 de marzo en conmemoración al Día de San José, padre adoptivo de Jesús. También se celebra el Día del Carpintero. En la ocasión se homenajea al papá dentro de la familia con la intención de reconocer la paternidad responsable y amorosa que ofrece a diario.

A los Reyes los une la pasión por el Tigre Tres amigos que comparten y se respetan mucho

Antonio Reyes y sus dos hijos, Mauricio (20) y Rodrigo (19), son “stronguistas de corazón” y el color de su equipo es lo que más los une. Ellos abrieron las puertas de su casa para compartir detalles de la relación que llevan y sus experiencias. 

“Adoro a mis hijos y trato de entenderlos, y llevar una relación más de amigos para que ellos me tengan confianza. Compartimos muchas cosas, entre ellas historias de sus chicas y ser hinchas del The Strongest, casi nunca faltamos al estadio y alentamos a nuestro equipo”, dijo Antonio.

Los tres contaron que nunca olvidarán la primera vez que fueron al estadio Hernando Siles, era el clásico entre Bolívar y Strongest, los minutos pasaban y el marcador no les favorecía, faltaba poco para que termine el partido, Mauricio y Rodrigo, siendo aún muy niños, rompieron en llanto por la decepción y sólo pedían marcharse, “dos caras que nunca voy a olvidar”, contó Antonio.

Ídolo. Para el hijo mayor, Mauricio, su padre es un ídolo porque siempre sabe qué hacer y qué decir en el momento preciso.

“Mi papá siempre está ahí con sus consejos, alentándome cuando más lo necesito. El lazo que tenemos es muy fuerte y está basado en la confianza, porque además es mi amigo. Él es muy cariñoso con nosotros, nunca nos ha hecho faltar un beso”, expresó Mauricio.

Rodrigo ve a su padre como un héroe porque admira todo lo que hace por su familia y además que es una persona que siempre antepone el diálogo ante cualquier circunstancia. “Cuando yo sea padre, quiero ser como él. Mi papá es un amigo, le tengo mucha confianza. Lo admiro y le agradezco tanto por todo lo que nos da. A él nunca le faltará el amor y el respeto de nosotros”, dijo.

Un amistad fuerte por la música La familia Vidal es amante de lo chaqueño

José Luis Vidal sostiene una relación muy estrecha con sus hijos, Leonel (21) y Pablo (20), gracias al amor que sienten los tres por la música chaqueña.

José fue el primer maestro de música de sus hijos, ambos tocan diferentes instrumentos, actividad que los hizo permanecer muy unidos hasta hoy.

“Los tres nos llevamos como amigos y lo que logró unirnos más es el amor a la música chaqueña. Ellos nacieron en La Paz, pero llevan la sangre del Chaco”, manifestó José.

Precisamente por esta razón ellos conformaron un grupo llamado Sangre Chaqueña, que les da oportunidades de compartir momentos juntos y más experiencias.   

Además del gusto por la música, la confianza y la sinceridad fueron la base para que los tres consoliden una relación más allá de los lazos familiares.

Para Leonel, su papá es una persona ejemplar por los sacrificios que siempre hizo por él y su hermano. “Es un ejemplo de fortaleza a seguir, es muy correcto y en los consejos que da siempre tiene razón. Gracias a él aprendí la música”, expresó.

Además de ser su maestro de música, Pablo considera que es también “su maestro de la vida” por la relación amplia que llevan.

“Recuerdo que él viajaba mucho y eso me ponía muy triste, así que insistía para acompañarlo y en muchas ocasiones lo logré. Siempre fui muy pegado a él, lo admiro mucho y a su lado me siento protegido”, dijo Pablo.

Para este 19 de marzo, los hermanos Vidal aseguraron tener planificado algo muy especial para su padre, “Es especial, pero es una sorpresa y no queremos arruinarlo”. 

Un trío que gusta del deporte y estar unido ‘No hay domingo sin salteñas’

El futbol y el voleibol son deportes que unen a Wilfredo Villarroel con sus dos hijos, Raúl de 23 años y Laura de 19. Este trío creó un lazo de confianza y amistad.“Nos gusta hacer deporte, entre fútbol y voleibol. Mi papá tiene muchas cosas en común con no-sotros, por eso creo que nos llevamos tan bien. Existe mucha confianza con él”, expresó Raúl.

Laura dijo que gracias a la confianza que su padre les da, pese a no vivir con ellos, la relación que llevan es muy bonita, “Conversamos de todo y con lujo de detalles nos ponemos al día, además de hacer deporte”. Wilfredo fue una persona muy deportista, hasta que tuvo un accidente; sin embargo, trató de incentivar en ambos practicar actividades.

Además de ello, los tres acostumbran a comer salteñas todos los domingos y después iniciar una caminata a modo de conversar todo lo que no pueden hablar durante la semana.

Una de las razones de esta buena relación es que Wilfredo es un papá que jamás critica a sus hijos. “A pesar de no pasar mucho tiempo juntos, tratamos de disfrutar lo más que podemos, nuestras salidas no son cantidad, pero sí calidad. Mis hijos me enorgullecen, Raúl es deportista y mi hija es brillante”, dijo.

Unidos por la buena cocina y parrilladas La familia Carreño es muy hogareña

La cocina es uno de los espacios que Fernando Carreño y sus hijos, Fernando (32), Ricardo (30) y José Andrés (16), encontraron para afianzar más el vínculo que los une como padre e hijos.

“En la casa somos muy hogareños y nos gusta cocinar juntos. Las parrilladas son nuestra especialidad, tratamos de organizarnos para pasar el mayor tiempo posible y compartir hasta los problemas, para así apoyarnos en todo”, expresó Fernando (papá).

Recordó con mucha nostalgia a su segundo hijo, Ricardo, quien se encuentra en el exterior, y es el que “mejor mano” tiene para la gastronomía entre los cuatro.

Uno de los secretos para la unión de esta familia es la confianza, el diálogo y la importancia de estar juntos, costumbre que Fernando inculcó a sus hijos desde muy pequeños. y que hoy da frutos en su hogar. El hijo mayor, Fernando, dijo que su padre siempre se da modos para compartir con ellos y la cocina es un lugar donde disfrutan conversar. 

“Mi papá nunca nos prohibió nada porque decía que confiaba en no- sotros y creo que no le hemos defraudado. Admiro muchas cosas de él, es un hombre correcto y siempre trabajó bastante para nunca hacernos faltar nada. No conozco mejor ingeniero que él”, dijo.

José Andrés recordó que su padre le brindó la opción de ser amigos desde que él era muy pequeño y desde entonces sostienen una relación bastante estrecha. Ambos destacan los consejos sabios que sólo su papá sabe darles en los momentos críticos que tienen.

Un papá uniformado y divertido Los juegos y chistes unen a los Apaza

El Twister y 60 Segundos son algunos de los juegos favoritos que unen a la familia Apaza, que refleja el lazo de amistad y confianza que existe entre un papá uniformado y dos hijas adolescentes.

“Cuando estamos tristes por algo, él siempre nos saca una sonrisa, es un padre muy divertido, le gusta jugar y bailar para nosotras, incluso a veces jugamos a las luchas y todos terminamos encima de él”, manifestó Estefanie Apaza de 19 años, primera hija del mayor Juan Carlos Apaza.

Y es que una de las características de este papá uniformado es el buen humor, con el que conquistó a sus dos hijas, que confían plenamente en él.

“Como policía me toca estar en constante peligro y no sé si al día siguiente voy a volver a ver a mis hijos, por eso trato de pasar el mayor tiempo con ellos y hacer que sean gratos”, expresó el Mayor.

Uno de los pilares para la buena relación de Juan Carlos con sus hijas es la confianza y las actividades, pues ellos tratan de aprovechar las noches y los fines de semana para ponerse al tanto de lo que cada uno realiza durante el día.

Para el oficial, el rol de persona estricta que debe seguir en su institución no influye en el cariño y la ternura que brinda a sus hijos, pero sí con la protección debido a los peligros que él observa en las calles.  

“No se debe mezclar la profesión con la vida familiar. Todos tenemos un niño dentro y a mi me gusta jugar con mis hijos porque quiero que me vean como un amigo, que confien en mi y llevarnos bien”, dijo.

Claudia, de 13 años, dijo que su papá es sinónimo de diversión, por eso es que a ella le gusta pasar mucho tiempo con él. “Admiro a mi padre, él se merece que todos los días lo festejemos”.

Juan Carlos contó que la llegada del pequeño Pablo, de nueve meses, unió y alegró mucho más su hogar, porque todos quieren llegar temprano a casa para verlo.

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