Sociedad

‘Perdí un pie en el alud. Ahora necesito ayuda’

'Mi hermano me jaló de las dos manos, el comandante de la cintura y mis otros hermanos de las piernas y ya no supe más. Dicen que mi pie se quedó en el lugar'.

La Razón Digital / Wilma Pérez / La Paz

09:35 / 27 de enero de 2014

Juana Cartagena (46 años) es la profesora de Rurrenabaque que perdió uno de sus pies en el intento de ayudar a una vecina a escapar del alud que se produjo el sábado. Ella fue trasladada de emergencia a La Paz para ser atendida. Desde su lecho en la clínica relata a La Razón cómo sucedió la tragedia en el barrio El Cerrito. Éste es su testimonio.

“La lluvia empezó a las dos de la mañana, era torrencial y como vi que se ponía peor me levanté a las cuatro. Agarré la pala y traté de sacar el agua, pero a las cinco comenzaron a bajar varios riachuelos del cerro. Me asusté, desperté a mis hijas y juntas sacamos a mis nietas a un lugar seguro.

Al volver a subir a mi casa vi que mi vecina no podía pasar uno de los riachuelos y me pidió ayuda para cruzar. La casa de ella estaba totalmente destruida, la ayudé y la llevé a mi casa. Cuadras más bajo les pedí a otros lugareños que nos organicemos y colaboremos a los que estaban en peligro, porque al bajar vi al viejito de la esquina colgado de un palo, parecía que se lo iba a llevar la corriente, pero me enteré que las personas que perdieron sus casas primero lo ayudaron y por suerte está a salvo.

A los vecinos les dije que me ayuden a sacar las cosas de mi vecina, doña Leo, y ahí se acercó llorosa la señora que hace pan y me dijo que el agua se llevó su horno. Corrí donde mis hermanos por auxilio. Uno llamó al canal 21 y el otro pidió asistencia a la Naval, con ellos fuimos a socorrer a doña Leo y a sacar sus cosas, se hizo una cadena con los soldados.

Otra señora que colaboró dijo que su casa quedó enterrada y que no se podía sacar nada. Nos pidió que tengamos cuidado, que salgamos del lugar sacando al viejito de al lado. Después me enteré que volvió por su hijita, qué habrá pasado.

En lo último, cuando estaba saliendo se vino encima el cerro con un fuerte ruido y empezó el griterío de la gente. Si salía directamente por la puerta me habría atrapado y no estaría contando la historia, pero atiné a ir hacia la pared, algo me impidió correr más y sentí que todo se me vino abajo por un golpe en la cabeza y me dije: Dios mío, Virgen Santísima y perdí el sentido. Lo que me despertó fueron los gritos de mis hermanos: “Juana... Juana, dónde estás hermanita”, gritaban entre sollozos y reaccioné. Como mi cuerpo estaba atrapado hice esfuerzo para sacar la mano derecha y limpié el lodo que me cubría.

Hice lo mismo con la mano izquierda y limpié el lodo de mi cara.

Sentí que alguien me pisó, era mi hermana, vio mi manos y empecé a gritar por auxilio. Limpiaron mi espalda, estaba llena de escombros y ramas de árboles.

También llegó el comandante de la Naval, quien me dijo que me iban a sacar. Al voltear atrás vi que mis pies estaban desechos con la carne ensartada en ramas, mi hermano me dijo que iban a cortar el pie para sacarme. Le pedí que no lo hagan y que corten las ramas, pero de inmediato machetearon.

Mi hermano me jaló de las dos manos, el comandante de la cintura y mis otros hermanos de las piernas y ya no supe más. Dicen que mi pie se quedó en el lugar.

Llegamos al hospital, como era sábado sólo estaba el médico de emergencia, no había agua ni luz, todo estaba oscuro, era un caos y los pacientes llegaban gritando. Vino el médico de la Caja y otros más, pidió que ingrese a quirófano, dicen que me colocaron anestesia local y después ya escuché un ruido, me estaban cortando el hueso, ya no tenía uno de mis pies. La operación duró tres horas.

Uno de los doctores ordenó mi traslado a La Paz y con ayuda de la Alcaldía y colecta de los colegas y vecinos estoy aquí. En la clínica me llevaron a Emergencias y limpiaron la herida para evitar una infección. Le pido a la gente que me colabore, somos una familia humilde y debo seguir trabajando, soy profesora de la Unidad Educativa Filadelfia. Le pido al Ministro de Educación que comprenda y no me dejen cesante. Fue un accidente y necesito trabajar.

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