Sociedad

Personas del mismo sexo quieren unión civil para tener beneficios

El Colectivo de TLGB presentará el 28 de junio el proyecto de ley que propone legalizar las uniones civiles entre personas del mismo sexo, pues asegura estar desprotegido

Histórico. La primera boda gay en Latinoamérica fue el 28 de diciembre de 2009; José María di Bello y Alejandro Freyre se casaron por lo civil en Ushuaia, Argentina.

Histórico. La primera boda gay en Latinoamérica fue el 28 de diciembre de 2009; José María di Bello y Alejandro Freyre se casaron por lo civil en Ushuaia, Argentina.

La Razón / Guiomara Calle - La Paz

00:00 / 08 de abril de 2012

Uniones civiles que les permitan gozar de beneficios legales como cualquier otro matrimonio es lo que busca la población TLGB (Transexuales, Lesbianas, Gays y Bisexuales de Bolivia) para no tropezar con problemas de herencia ni seguro médico.

Henry lleva 13 años viviendo con Luis y a lo largo de este tiempo ambos construyeron un patrimonio económico. Si algo llegara a pasarle, desea heredarle todo a su pareja, porque lo ama y valora el tiempo que permanecen juntos. Pero teme que las leyes bolivianas terminen despojando del beneficio a Luis; sólo si fuera su pareja de forma legal, podría recibir el legado.

Otro caso es el de Alberto, quien tiene un trabajo estable con todos los beneficios sociales, incluido el seguro social de salud. A él le gustaría afiliar a Ariel, su pareja desde hace tres años, tal como es permitido con un matrimonio heterosexual.

Sin embargo, todo esto no es posible porque en el país aún no está autorizado el matrimonio civil entre personas del mismo sexo, lo que se constituye en un obstáculo para esta población.

Según información proporcionada por el colectivo TLGB, existen otros casos similares y por esta razón elaboraron un primer proyecto denominado “Ley interpretativa de los artículos 63 y 64 de la Constitución Política para autorizar el matrimonio civil y la unión libre o de hecho entre personas del mismo sexo”.

La presidenta del colectivo, Ángela Fuentes, explicó que este documento propone que el Estado reconozca la legalidad de las uniones entre parejas del mismo sexo para obtener de igual forma los derechos que implica un matrimonio civil heterosexual.

“El hecho de que en el país no se reconozca nuestras uniones en forma legal, significa que nos deja al margen de todos los beneficios que gozan los otros matrimonios, por ejemplo la herencia y todos los servicios sociales que tenemos los profesionales, que en nuestro caso no podemos compartir con nuestras parejas”, expresó.

Actualmente, esta propuesta es analizada por los miembros del colectivo para definir la figura legal con la que será presentada a la Asamblea Legislativa, el 28 de junio, fecha en la que se conmemora el Día del Orgullo TLGB en diversas regiones del mundo.    Expectativa. El colectivo confía en que la propuesta sea aceptada en la agenda del Legislativo, porque considera que las actuales normas de la Constitución abren las puertas para su aprobación.

Fuentes citó como ejemplo el artículo 14, en el que se determina que “todo ser humano tiene personalidad y capacidad jurídica con arreglo a las leyes y goza de los derechos reconocidos por esta Constitución, sin distinción alguna”.

“El parágrafo 3 del mismo artículo dice que el Estado garantiza a todas las personas y colectividades, sin discriminación alguna, el libre y eficaz ejercicio de los derechos establecidos en esta Constitución, las leyes y los tratados internacionales de derechos humanos, por tanto, el precepto jurídico 78 del Código de Familia debe ser derogado”, manifestó.

Dicho precepto determina expresamente que el matrimonio es nulo si resulta no haber diferencia de sexo entre los contrayentes.En cuanto a la religión, la presidenta del colectivo dejó en claro que no pretenden la unión católica, pues sus intereses son únicamente de índole legal.

“No nos interesa la bendición de ninguna iglesia, no queremos vestidos blancos ni arroz. Lo que buscamos es asegurar a nuestros hijos y parejas, poder heredar a nuestras familias. No reconocer la unión de dos hombres y dos mujeres que decidieron formar una pareja es un acto de discriminación”, expresó Fuentes.

Uno de los abogados y miembro del colectivo, cuyo nombre prefirió mantener en reserva, aseguró que en el país se tienen “leyes heterosexualizadas” porque privilegian únicamente a las relaciones de este sector poblacional.

“Para afiliar a la pareja a la Caja Nacional de Salud exigen el certificado de matrimonio y ¿cómo obtenerlo si aún no son legales en el país las uniones entre personas del mismo sexo? Esto impide que accedamos a estos beneficios, lo mismo ocurre con los aportes a las AFP”, indicó el jurista.

Asimismo, informó que muchas veces fueron testigos del despojo que sufrieron las personas del colectivo por parte de los familiares de sus parejas a pesar de haber existido una convivencia de 10, 30 y hasta 40 años.

Contraria a esta propuesta, otro miembro del colectivo, Rosario Aquim, afirmó que no todo este sector de la población está de acuerdo con la unión civil, pues considera que tanto el matrimonio como la maternidad están ligados al patriarcado, que “somete y oprime a las mujeres”.

“Uno se casa por amor y otras cosas, y no por cosas materiales. Nosotros necesitamos establecer relaciones sobre la ética”, expresó.

La Razón conversó con tres parejas que tienen una relación y ahora quieren formalizarla a través del cumplimiento de las leyes en el marco de la Constitución

Ariel y  Alberto

‘Quiero que él también tenga seguro médico’Una relación de tres años es la que llevan Ariel y Luis Alberto, dos jóvenes que aseguran ser muy felices juntos, a pesar del rechazo que tuvieron que afrontar. Para ambos una unión civil sería un gran paso, pues Alberto quiere que Ariel goce de los beneficios sociales.

“Nos llevamos muy bien y nuestra relación va a futuro, queremos vivir juntos, tengo un trabajo estable y seguro médico, y quisiera afiliar a Ariel, pero las leyes del país no nos lo permiten”, dijo Luis Alberto.

Ambos coincidieron en que su relación es igual a cualquier otra, con peleas y reconciliaciones incluidas. De los dos, Ariel es el del carácter sensible y Luis Alberto es más fuerte.

“Tenemos problemas, peleas, terminamos y volvemos como cualquier pareja. La única diferencia es que somos personas del mismo sexo”, dijo Ariel.Las familias conocen sobre las preferencias sexuales de ambos, aunque no todos los miembros.

Pero al margen de ello, a los dos les preocupa más sostener su relación, que es fortalecida a través de viajes y actividades. Para ellos una unión civil permitirá que los vínculos crezcan además de sus derechos. Rita y Rosario

‘Las miradas en los espacios públicos son incómodas’Lo más incómodo para Rita y Rosario es salir juntas a espacios públicos; allí no pueden demostrarse mutuamente el amor que se tienen porque las miradas están al acecho.

“Soy bisexual y ahora salgo con una mujer. Cuando demostré afecto a un hombre en un lugar público nadie se daba la vuelta como ocurre con mi relación actual. En algunos momentos me siento cohibida, pues no sé si animarme a hacer un acto efectivo o no”, expresó Rita.

Algunas mujeres lesbianas, al igual que los hombres, sienten muchas veces temor a demostrar sus afectos en público por las miradas, gestos, insultos o inclusive agresiones físicas que podrían recibir por parte de la sociedad.

El rechazo de las familias también es parte de los obstáculos que deben superar, pues los parientes de Rita desconocen sus preferencias sexuales.Ambas están de acuerdo con la unión civil porque consideran que ello les otorgaría una serie de derechos para un futuro mejor, tomando en cuenta el fruto del trabajo de la pareja, como los beneficios sociales que podrían adquirir gracias a la estabilidad laboral de una de las dos. Henry y Luis

‘Quiero que él se quede con todo lo que trabajamos’El amor entre Henry y Luis lleva 13 años, ambos son abogados y desde el punto de vista legal están muy interesados en lograr la unión civil entre las parejas del mismo sexo.

“Vivo con él 13 años y quiero que mi pareja se quede con todo lo que he conseguido si algo me llega a pasar, porque muchos de nosotros hemos sufrido el primer maltrato por parte de nuestras familias y no quisiera que mi hermano, el que me agredió y me echó de mi casa, sea el que se aproveche de mis bienes”, manifestó Henry.

Acotó que es un caso muy repetitivo, razón por la que exige que sean las parejas quienes hereden todos los bienes materiales al fallecer uno de ellos.Recordó que la mayoría de los miembros del colectivo TLGB son solteros (as) y no tienen hijos; por tanto, si uno llegara a fallecer, serían sus padres quienes heredarían todo bien automáticamente y, en segunda instancia, los hermanos.

“Necesitamos este tipo de ley que también será un revés para el mundo heterosexual machista de Bolivia, que piensa que sólo vivimos en mérito al placer sexual y no tenemos una visión trazada, lo cual no es así”, aseveró Henry.

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