Sociedad

Papa Francisco recuerda a los abandonados tras el Vía Crucis

El Pontífice pidió que se imponga el perdón y la misericordia ante el mal

Ceremonia. Francisco recibe la cruz en la colina del Palatino, desde donde pronunció un corto discurso.

Ceremonia. Francisco recibe la cruz en la colina del Palatino, desde donde pronunció un corto discurso. EFE.

La Razón (Edición Impresa) / EFE / Roma

00:48 / 19 de abril de 2014

El papa Francisco presidió ayer el tradicional Vía Crucis de Viernes Santo desde la colina del Palatino, frente al Coliseo, en una ceremonia en la que pese a no estar previsto, pronunció un breve mensaje en el que recordó a todos los que sufren “el peso de la cruz”.

“Guíanos Jesús de la cruz a la resurrección. Enséñanos que el mal no tendrá la última palabra, sino el amor, la misericordia y el perdón. Recordemos a los enfermos, a las personas abandonadas para que encuentren bajo la cruz la fuerza de la esperanza”, proclamó Bergoglio en tono sobrio y en un discurso de cuatro minutos.

El acto comenzó a las 21.30, cuando el papa Francisco fue acogido con aplausos por cerca de 40.000 personas que acudieron a la celebración de esta efeméride bíblica, según la Policía. El Papa presidió su segundo Vía Crucis desde que fue elegido sucesor de Pedro en marzo de 2013, y ayer asistió al recorrido de la cruz inmerso en un profundo recogimiento.

El Vía Crucis rememora el camino de Cristo hacia su crucifixión y se desarrolla en el célebre Anfiteatro Flavio desde la década de 1970 por deseo de Pablo VI, quien recuperó esta tradición que data del medievo y que fue abandonada con el paso del tiempo.

En la ceremonia, la cruz, portada por diferentes personas que se la van cambiando de manos, recorre el Coliseo, del que sale para pasar frente al Arco de Trajano y llegar, finalmente, al Palatino, donde la espera el Papa.

En ese recorrido, la cruz se detiene en 14 ocasiones para leer las meditaciones que narran el camino de Cristo hacia su muerte y que este año el papa Francisco encargó al cardenal arzobispo de Campobasso, Giancarlo María Bregantini.

Unas meditaciones con un marcado cariz social, del mismo modo que el propio acto, ya que los encargados de portar la cruz fueron inmigrantes, toxicómanos, sin techo, enfermos o niños, y en las que se trató el maltrato, la drogadicción, los delitos de todo tipo o los derechos de la infancia, hasta que la cruz llegó de manos del vicario romano que se la presentó al Pontífice, que la esperaba sentado, rezando y ataviado con un largo abrigo blanco. Francisco presidió la ceremonia sin pronunciar catequesis alguna.

Tradición popular en Chile

Cientos de personas, entre ellas familiares de víctimas de la dictadura militar, realizaron ayer en la capital chilena un “Vía Crucis popular” hasta el centro de detención y torturas Villa Grimaldi, en el marco del fin de Semana Santa. Como se ha hecho tradicional en esta fecha, organizaciones cristianas y agrupaciones de derechos humanos participaron de esta actividad caminando varios kilómetros hasta el lugar convertido ahora en el Parque por la Paz.

Se calcula que unas 4.500 personas pasaron por Villa Grimaldi, uno de los centros de tortura más grande que tuvo el aparato represor del régimen militar de Augusto Pinochet (1973-1990), situado a los pies de la cordillera en Santiago, de los cuales 234 desaparecieron.

El sociólogo Manuel Guerrero Antequera, hijo de Manuel Guerrero Ceballos, uno de los tres profesionales comunistas degollados por los agentes de la dictadura en 1985, dijo que esta ceremonia resulta “muy especial porque se recuerda la muerte de Jesús”.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia