Sociedad

Madre clama justicia por muerte de su hijo a causa del bullying

Maltratos. Camacho asegura que existe un ‘código de silencio’ en Santa Cruz

Denuncia. Camacho muestra los documentos del proceso que aún no obtiene respuestas.

Denuncia. Camacho muestra los documentos del proceso que aún no obtiene respuestas. Víctor Gutiérrez.

La Razón (Edición Impresa) / Ana Ramírez / La Paz

01:54 / 06 de mayo de 2014

La madre de Carlos Alfredo Camacho, estudiante fallecido en una excursión escolar en 2008 en Santa Cruz, llegó a La Paz para exigir justicia y tener un encuentro con las máximas autoridades del Estado, ante la ausencia de respuestas en su ciudad. 

“Mi hijo sufrió agresiones persistentes durante tres años por ser el mejor alumno. En 2006 su curso dio un examen, él sacó la nota más alta (6,2) y el resto quedó por debajo. Los padres de familia pidieron que se anule la prueba, pero la dirección no lo hizo y desde entonces fue acosado”, contó Ana Victoria Camacho, madre de Carlos, quien fue estudiante del colegio privado Alemán de Santa Cruz. 

El bullying (maltrato de forma repetitiva) iba desde patadas, puñetes, manchas en la ropa y destrucción de materiales de estudio. Pero el 24 de octubre de 2008 las agresiones llegaron al nivel más alto. El curso de Carlos (8° de primaria en ese entonces) fue de paseo al balneario Güembé.

“Ese día la profesora encargada me llamó y dijo que mi hijo sufría de alergia; ella quería saber a qué centro médico lo podía llevar. Cuando llegué al hospital, él estaba cuadripléjico (parálisis total) y me avisaron que lo encontraron flotando en una de las pozas de agua”, relató la madre.

El 7 de diciembre de ese año, 20  días antes de morir, Carlos, de 14 años, confesó a su madre que cuatro de sus compañeros lo empujaron al agua y que las lesiones que tenía no fueron a causa de un clavado, como aseguraron la directora, la profesora del colegio, padres de familia y alumnos, pues Camacho resaltó que su hijo sabía nadar. La madre inició en 2010 un proceso contra la directora, subdirectora, profesora del establecimiento, y el dueño del balneario; pero el caso no pudo llegar a la instancia cautelar.

La directora imputada se fugó ese año a Brasil, la subdirectora se jubiló y la educadora ya no trabaja en la escuela. La única respuesta que recibió Camacho de la unidad educativa fue un informe psicológico que señala que “Carlos se comportaba como un adulto y sus compañeros eran inmaduros”.

Negativas. Para la madre de Carlos, existe un “código de silencio” por parte de las autoridades. “Los padres y el colegio lo negaron todo, la Asociación de Colegios Privados de Santa Cruz no dijo nada, la Defensoría de la Niñez me negó toda ayuda y argumentó que  no era de su competencia pese a que existe una norma. No recibí apoyo ni de los medios de comunicación cruceños e incluso pedí a una de las mejores amigas de mi hijo, que lo había visto todo, que declarara, pero se negó”. 

Según el artículo 110 del Código Niña, Niño y Adolescente, los casos de malos tratos deben ser denunciados  obligatoriamente ante las Defensorías de la Niñez, las fiscalías de materia u otras autoridades competentes, que deberán tomar las medidas pertinentes, debiendo presentar la denuncia en el término de 24 horas.

Ante estas respuestas, Camacho llegó a La Paz para recurrir al presidente Evo Morales, al vicepresidente Álvaro García Linera, a quienes envió cartas, y a los ministerios competentes, además de legisladores en clamor de justicia por la muerte de su hijo. 

Asimismo, denunció que es víctima de amedrentamiento, pero sostuvo que pese a ello no cesará en su objetivo. “Voy a recurrir a la Fiscalía General y al Consejo de la Magistratura en Sucre. A nuestra sociedad le faltan valores y el bullying es un problema latente en todo el país, que debemos eliminar”.

Más datos del caso

Necropsia

Según el informe, Carlos tenía fracturadas las vértebras y no tenía posibilidades de vida.

Excursión

Al paseo fueron 17 alumnos, entre hombres y mujeres, acompañados de una sola educadora para controlarlos.

Responsabilizan a la escuela

El Ministerio de Educación señaló que de acuerdo con la ley educativa Avelino Siñani, los colegios privados deben brindar las garantías para los alumnos, aspecto que debe estar estipulado en el contrato que firman con las familias.

“Si la unidad educativa no brinda las garantías necesarias a quienes prestan sus servicios, los padres deben acudir a la Justicia Ordinaria para solicitar el resarcimiento de daños”, indicó el viceministro de Educación Regular, Juan José Quiroz.

Explicó que solo cuando la denuncia llega al Ministerio  de Educación se realiza un seguimiento, a través de las direcciones departamental y distrital. Salomón Morales, director departamental de Educación (DDE) de Santa Cruz, dijo que cualquier tipo de accidente acontecido fuera de la unidad es responsabilidad del colegio.

“El papel de la DDE es hacer un seguimiento en todo acto que se realice dentro del centro educativo para   orientar y llevar el caso  a las instancias correspondientes, pero si el hecho sucede fuera de la unidad, nosotros ya no tenemos esa responsabilidad”, afirmó.  Morales anunció que se revisará los archivos de la instancia para realizar una nueva investigación.

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