Sociedad

Susy tiene 65 años, es trabajadora sexual y quiere jubilarse

La mujer está 48 años de su vida en el oficio más antiguo del mundo, la prostitución. Acceder a los beneficios sociales facilitaría su situación y la de otras 50.000 persona.

Prostitución

Prostitución Foto: Víctor Gutiérrez

La Razón / Guiomara Calle / La Paz

00:00 / 16 de junio de 2013

Susy es una de las 350 trabajadoras sexuales de la zona 12 de Octubre de El Alto, pero sus 65 años de edad y casi cinco décadas en el oficio la diferencian del resto. La necesidad de ella y de todo su sector es acceder a la jubilación y a un seguro social.

A partir de las 19.30, las trabajadoras sexuales llegan a diario a la calle 7 y a la avenida Jorge Carrasco; algunas llevan gorras y chalinas, y otras largas mantillas para cubrir sus rostros y así evitar ser identificadas. Todas esperan “hacer pieza”, como se denomina el servicio sexual a un cliente.

La diversidad es una de las características del lugar, porque hay mujeres de toda edad, con vestimenta de pollera e incluso transexuales (persona que se identifica con el género opuesto).

Entre los rostros ocultos está Susy (nombre ficticio), una trabajadora sexual que dice tener 58 años, aunque sus amigas y compañeras aseguran que ella se resta por lo menos siete años de vida.

Historia. Esta mujer es la más veterana del oficio en la ciudad de El Alto e incluso en La Paz, según las dirigentes del sector. Después de negarse en reiteradas oportunidades, Susy accedió a conversar con La Razón, aunque no quiso descubrirse la cara y el temor en sus palabras era evidente, porque su familia desconoce a lo que en verdad se dedica.

“No me gusta hablar de mí porque mi familia no sabe que me dedico a esto (trabajo sexual), piensan que atiendo una licorería y no sé qué pasaría si un día llegaran a enterarse”, expresó.

La vida no fue nada fácil para ella desde su niñez, por los problemas económicos de sus padres. Cuando entró a la adolescencia la botaron de su casa y tuvo que dedicarse a los pocos oficios que pudo encontrar para su corta edad, como la limpieza.  

Al cumplir los 15 años se enamoró y vivió en concubinato; de esa relación nacieron dos niñas. Poco después comenzaron las peleas de pareja y él decidió abandonar su hogar, fue entonces que el dinero ya no alcanzó “para mantener tres bocas”, dijo.       

A los 17 años, Susy conoció la desesperación, al verse con dos niñas y sin poder encontrar un empleo que le permita estar junto a ellas, pues no tenía a nadie que le ayude a cuidarlas. Una amiga le sugirió prostituirse por las noches para tener tiempo durante el día.

Con muchos temores, pero obligada por la necesidad, tomó el consejo y empezó a trabajar en los locales nocturnos que existían en la zona de Villa Fátima, de La Paz. Fue así que logró sacar adelante a sus dos hijas.

Es muy reservada en cuanto a su familia, no quiso referirse más al tema y se limitó a hacer un gesto de incomodidad ante las consultas. Lo último que contó de sus hijas fue que ambas crecieron, se marcharon y la dejaron sola, como en un principio.

Esta mujer dedicó 48 años de su vida al trabajo sexual. Durante este periodo trabajó hasta semanas completas en el oficio, pero al transcurrir el tiempo fue cambiando. Actualmente acude a la calle 7 sólo los viernes, sábados y algunos jueves. “Ya no me siento como antes”, señaló.

Sus compañeras cuentan que hasta el lugar llegan hombres y preguntan específicamente por Susy. “Tal vez porque son personas que ya tienen confianza con ella”, comentó Gabriela, dirigente del sector, quien agregó que hay algunos que prefieren a las mayores. “Acá vienen hasta ancianos, ellos mayormente buscan, entre nosotras, a las que tienen más edad, ¿será por comodidad o vergüenza? No lo sabemos”.

La mayoría de las trabajadoras sexuales se queda hasta la madrugada en esa calle, sobre todo los fines de semana, pero Susy prefiere marcharse a las 23.00. Muy rara vez decide acompañar a las demás porque los dolores de huesos, músculos y otros achaques de la edad, que se suman a los efectos de su actividad (ver infografía), son signos del deterioro de su cuerpo y mente.

Ganancia. En el mejor de los casos lleva a su casa Bs 150, monto que distribuye para su sustento diario y su ahorro, porque tiene planificado instalar un negocio para mantenerse el resto de su vida. “Voy a trabajar hasta donde pueda para tener el dinero suficiente y dedicarme a otra cosa”. 

Durante los últimos años, el cambio de oficio fue su principal propósito, pero se topó con la discriminación hacia los adultos mayores en la inserción laboral. Por esta razón es que desea obtener los beneficios sociales de otros trabajos, como la jubilación y el seguro de salud, los cuales le darían una vida más tranquila en su retiro, aseguró. 

En la ciudad de El Alto hay otras 45 mujeres de las 350 trabajadoras que son mayores de 40 años, según datos de Gabriela.

“Hay muchas mujeres como Susy, porque todas envejecemos; es hora de que se analice nuestra jubilación y la legalidad del oficio. Éste es un trabajo porque generamos economía al dar ocupación a niñeras, lavanderas, ingresos a alojamientos, consumo de alimentos y otros”, sostuvo Lily Cortez, dirigente nacional de la Organización de Trabajadoras Nocturnas (OTN). 

Esta agrupación cuenta con 50.000 afiliadas, entre 18 y 65 años de edad. El 80% está en locales nocturnos y tiene una relación laboral con un empleador, lo que facilitaría el aporte, pero hay el 20% que necesita otros mecanismos, explicó la representante de la OTN.  

En julio se presentará el proyecto de jubilación

La Organización de Trabajadoras Nocturnas (OTN) presentará en julio el proyecto de Ley de Jubilación y Seguro Social a Trabajadoras Sexuales de Bolivia, después de ultimar los detalles del documento en un congreso nacional.

Durante los últimos meses, la OTN sostuvo reuniones para elaborar el proyecto de la norma que busca dar una jubilación al sector, el cual ya está listo para su socialización entre sus afiliadas en un evento que se realizará el próximo mes en la ciudad de La Paz.

La fecha del acto aún no está definida, pero Lily Cortez, dirigente de la OTN, anticipó que se llevará a cabo después del 20 de julio, ya que prevén presentar la propuesta a la Asamblea Legislativa entre el 27 y 28 del mismo mes.

Beneficios. “Es momento de que nos reconozcan para acceder a una jubilación. Aunque no hay papel que lo diga, el trabajo sexual sí es permitido.

Estamos en la Ley del Trabajo y el Ministerio de Salud nos reconoce al darnos un carnet sanitario”, explicó Cortez.

Asimismo, resaltó que por lo menos el 90% de las féminas de la organización se dedica al trabajo sexual por necesidad, pues entre ellas hay madres solteras, abandonadas por sus parejas, huérfanas y sin ningún familiar, y hasta personas que lo hacen para cubrir sus estudios o medicamentos. El resto está en el oficio porque quiere.

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