Sociedad

Las mujeres, niñas, adolescentes y personas con discapacidad afro sufren mayor violación de derechos en sus comunidades

Un informe del Defensor del Pueblo da cuenta de la situación de la población afroboliviana. Entre las 15 recomendaciones a los diferentes niveles de Gobierno está el implementar planes, programa y políticas para erradicar el racismo y la discriminación además de garantizar el acceso a la salud, vivienda, tierra y territorio y servicios básicos entre otros aspectos.

La Razón Digital / Carlos Corz / La Paz

16:20 / 06 de abril de 2015

Las mujeres, niñas, adolescentes y personas con discapacidad afrobolivianas sufren los mayores niveles de violencia, marginamiento y maltrato social en sus propias comunidades, de acuerdo a un diagnóstico del Defensor del Pueblo. El documento añade que no fueron suficientes las normas para erradicar el racismo y discriminación frente a este grupo de la población.

El defensor de Pueblo, Rolando Villena, presentó los resultados del estudio “Estado de Situación sobre el Ejercicio de los Derechos Humanos del Pueblo Afroboliviano”, que fue desarrollado en las provincias Nor y Sud Yungas y en las ciudades capitales de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. Comenzó en 2009 y le siguieron otras en 2012 y 2013.

Los avances normativos no han sido suficientes para erradicar las prácticas racistas y discriminatorias que sufren las y los afrobolivianos, no solo en las zonas urbanas, sino en sus propias comunidades donde las mujeres, las niñas, las adolescentes y las personas con discapacidad son las que sufren los mayores niveles de violencia, marginamiento y maltrato social, refiere un boletín institucional.

“Estos resultados deben servir para que las autoridades adopten medidas como la adecuación de la normativa y de la institucionalidad vigente y políticas públicas dirigidas a cambiar la cultura racista, discriminadora y de menosprecio, arraigada en la sociedad boliviana desde la colonia hasta el presente y que impide el pleno goce y ejercicio de los derechos humanos en igualdad de condiciones en relación con el resto de la población boliviana, solo por el hecho de tener el color de la piel diferente”, manifestó Villena.

Este diagnóstico, que fue presentado durante el IV Congreso Nacional del Pueblo Afroboliviano (CONAFRO), recoge entrevistas y conversaciones con miembros de ese pueblo e indican que el conocimiento sobre sus derechos humanos es mayor en las zonas urbanas, pese a ello quienes han emigrado a las ciudades aún sufren discriminación, racismo y maltrato social, principalmente por su color de piel.

“Las prácticas discriminatorias generan también pérdida de su identidad y complejos de inferioridad en el inconsciente colectivo del pueblo afroboliviano, afectando de igual forma en la inserción en las dinámicas citadinas, ya que cuando migran se enfrentan a marginaciones que afectan a su inserción laboral y el acceso a la educación e incluso el color de la piel los criminaliza”, establece el informe defensorial.

El desconocimiento de sus derechos, indicó el Defensor,  ocasiona que otras personas se aprovechen y los exploten laboralmente o que algunos padres no permitan que sus hijas asistan a la escuela. “La discriminación, la exclusión, la violencia y agresión por parte del Estado y la sociedad en su conjunto, es aún más grave en el caso de las mujeres afrobolivianas que están sometidas a múltiples formas de discriminación por su sexo, el color de su piel, educación y pobreza”, manifestó.

Las mujeres afro, señala el diagnóstico, sufren doble discriminación, por género y por raza. En sus comunidades su participación en reuniones y toma de decisiones es limitada, peor aún cuando proviene de otra comunidad. “Estas mujeres afirman sufrir discriminación y malos tratos, señalan que son las mismas mujeres quienes ejercen violencia, las suegras y las cuñadas son las principales”.

Las niñas y las adolescentes deben ayudar en la casa e incluso abandonar la escuela a favor de sus hermanos varones, quienes consideran que estas actividades domésticas son simples en comparación al trabajo que ellos realizan en el campo. Los niños y los adolescentes trabajan en la agricultura como un apoyo a la familia.

Las personas con discapacidad son objeto de maltrato por su condición, esta situación se hace crítica cuando son “muy pobres” y las pone en situación de mendicidad. A diferencia de esa realidad las y los adultos mayores reciben reconocimiento y respeto por la transmisión de valores y saberes que representan.

En cuanto al ejercicio de los derechos a la educación y a la salud, estos son limitados pues la enseñanza en la mayoría de sus comunidades termina en la primaria lo que les obliga a abandonar sus familias para continuar con sus estudios en centros urbanos. Por otro lado, acceden a una deficiente atención en salud.

Entre las 15 conclusiones a los diferentes niveles de Gobierno está el implementar planes, programa y políticas para erradicar el racismo y la discriminación además de garantizar el acceso a la salud, vivienda, tierra y territorio y servicios básicos entre otros aspectos. Algunas de ellas ya han merecido la consideración y respuesta esperadas.

Además está el diseñar e implementar programas para la educación y prevención del racismo y la discriminación; prevenir, sancionar y eliminar toda forma de violencia de género, generacional y personas con discapacidad en la zona de los Yungas de La Paz y ciudades capitales de departamento con población afroboliviana; garantizar a la mujer el acceso a los servicios de salud, educación, información, espacios políticos, a la justicia, y la igualdad de oportunidades; promover la igualdad de oportunidades de niños, niñas, jóvenes, personas adultas mayores y personas con discapacidad de ese pueblo en relación con el resto de la población boliviana.

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