Sociedad

Las diez alumnas se quedan en el Bolívar y siguen los procesos

Desde este jueves, el colegio Bolívar, de Cochabamba, pasará a ser una unidad educativa mixta. Ayer se acordó el ingreso formal de las diez jóvenes inscritas, aunque los procesos legales en contra de los instigadores a la violencia continuarán su curso.

Solución. La reunión entre autoridades y padres de familia del colegio Bolívar se realizó ayer en la tarde.

Solución. La reunión entre autoridades y padres de familia del colegio Bolívar se realizó ayer en la tarde.

La Razón / A. Melgarejo / Cochabamba

03:50 / 15 de febrero de 2012

Tras nueve días de conflicto, la Junta Escolar de Padres de Familia del Colegio Nacional Bolívar aceptó el ingreso de las diez adolescentes inscritas. “Aceptamos el ingreso aunque no aceptamos imposiciones, hoy hemos firmado un compromiso pero están en juego muchas cosas, nuestros hijos e hijas”, manifestó Juan Villarreal, presidente de la Junta Escolar de Padres de Familia del Bolívar.

Los padres se oponían al ingreso de las jóvenes, bajo el argumento que habían sido inscritas de forma irregular, pero en el fondo querían mantener la tradición de sólo aceptar alumnos varones.

Ayer pidieron dos ítems completos para quinto y sexto de Secundaria, la construcción de dos aulas para los referidos cursos y un ambiente para el laboratorio de Química, implementar y mejorar los baños, y “dejar sin efecto las denuncias ante la Policía o Fiscalía en contra de los dirigentes o padres de familia”, según el documento aprobado.

La Dirección Distrital de Educación se comprometió a cumplir los requerimientos. Además, se garantizará la buena estadía y tranquilidad de las alumnas para que, de manera paulatina, sean parte de la comunidad educativa, tarea que irá acompañada de talleres de sensibilización a cargo de instituciones como la Defensoría Municipal de la Niñez y Adolescencia y la Defensoría del Pueblo.

“Hemos hecho los esfuerzos necesarios para llegar a una solución que va a permitir iniciar labores”, explicó Jorge Ponce, director Departamental de Educación. Las clases comenzarán mañana, aunque las instituciones de defensa de los derechos de menores y mujeres pidieron acudir al establecimiento en resguardo de las alumnas.

Por la mañana, el viceministro de Descolonización, Felix Cárdenas, denunció que los padres de familia exigían que las menores tengan el corte de pelo estilo militar y vistan camisas y corbatas  para cumplir el  reglamento interno del colegio. Los padres aseguraron que habrá algunas modificaciones “acorde a las señoritas que van a venir”, explicó Adalid Paiva, miembro del directorio de la Junta Escolar del Bolívar.

Procesos Los seis padres y madres de familia, identificados como instigadores y discriminadores, serán sometidos a la justicia ordinaria, según Julieta Montaño, responsable de la Oficina Jurídica para la Mujer, quien rechazó el pedido de los progenitores de “dejar sin efecto las denuncias ante la Policía o Fiscalía”.

“La denuncia no se levanta, porque una denuncia que se sienta ante el Ministerio Público no se puede retirar. Son delitos de carácter de orden público y tienen que continuar hasta su conclusión”. Además, afirmó que “no existe la palabra de transacción en casos de violaciones a los derechos de las mujeres”.

Videos de violencia en el aula

El asambleísta departamental  Marco Carrillo  (MAS) denunció que videos grabados por estudiantes muestran escenas de violencia física (boxeo) entre alumnos e incluso profesores del colegio Bolívar.

Construcción de la masculinidad

La escuela es donde los estudiantes construyen su masculinidad en medio de manifestaciones de violencia y de relaciones de poder y desigualdad, afirma el sociólogo Juan Mollericona, en su estudio Paradorcito eres, ¿no? Radiografía de la violencia escolar en La Paz y El Alto. El trabajo, difundido por el PIEB (Programa de Investigación Estratégica en Bolivia) pone en evidencia un problema social y cotidiano en el país como el caso de las 10 jóvenes y el colegio Bolívar.

Mollericona realizó un análisis etnográfico en una escuela en El Alto y en otra en La Paz para indagar en la violencia entre pares de 11 a 17 años. Y es que la violencia en la escuela, según el reporte, es sólo una reproducción de la violencia de la sociedad. “Se presenta como algo transversal a la vida social de los estudiantes, que se reproduce a partir de patrones de comportamientos dominantes de la sociedad al interior de las escuelas”.

En las etnografías realizadas, se verificó, por ejemplo, que el recreo es el momento y espacio en el que “los escolares construyen su masculinidad, por un lado, y, por otro, la manifiestan de manera pública y abierta”.

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