Sociedad

Tras su arribo, las almas inician la partida, según las creencias

Según las creencias, al mediodía de ayer, las almas de los ausentes llegaron para aprovisionarse y hoy, también al mediodía, inician su partida. Con flores, comida y cánticos, un grupo de personas empezó el ritual en el Cementerio General.

Cementerio. Personas caminan por las galerías del camposanto donde las tumbas  se llenaron de flores por Todos Santos. Foto: EFE

Cementerio. Personas caminan por las galerías del camposanto donde las tumbas se llenaron de flores por Todos Santos. Foto: EFE

La Razón (Edición Impresa) / Liliana Aguirre/Wilma Pérez / La Paz

00:00 / 02 de noviembre de 2014

Según las creencias, al mediodía de ayer, las almas de los ausentes llegaron para aprovisionarse y hoy, también al mediodía, inician su partida. Con flores, comida y cánticos, un grupo de personas empezó el ritual en el Cementerio General.

Era cerca de las 12.00, el camposanto paceño empezó a llenarse y las familias se afanaron por satisfacer a los ajayus. “Les tocamos tres canciones por 50 bolivianos”, ofreció Roberto Mamani, acompañado de dos músicos, uno que llevaba un acordeón y otro, un saxofón. “Más piden temas dedicados a las mamás, aunque también hay alguna mujer que ha perdido a su hijo y solicita canciones para recordarlo”, contó guitarra en mano.

Igual de ocupados estaban los niños y adolescentes que se dedican a limpiar y adornar tumbas por 40 bolivianos. “Saco las flores muertas, los adornitos, lavo, limpio todo y lo ordeno de nuevo”, explicó César Ochoa, que ofrecía su mano de obra.

Elena Huallpa hizo sola el trabajo. Su padre se marchó hace un lustro y desde entonces espera la llegada del alma en estas fechas. “Quiero poner todo en orden, siempre le traigo las masitas que le gustaban, fotos de él con mi mamá y un vaso de cerveza”.

Las comerciantes situadas en el ingreso de la necrópolis también aprovecharon para vender floreros, flores y panes. “Hay floreros de porcelana y vidrio desde 10 bolivianos”, ofertó doña Juana, quien dijo que la venta en estos días sube.

Así, margaritas, geranios, lirios, rosas y claveles dieron pinceladas de color en las manos de los visitantes. “A mi mamá le gustaban las rosas rojas, por eso compré dos docenas para ponerle un ramo grande cuando venga”, comentó Carlos Méndez.

Y los nichos del cementerio se llenaron de color con flores frescas. Un aspecto que llamó la atención de los turistas que por allí paseaban fue la venta de panes y t’antawawas. Clare Stevenson —una viajera europea— quedó encantada con la celebración. “Los panes como bebés son muy llamativos por sus caritas y formas”.

Una de las tumbas más visitadas fue la del político Carlos Palenque, donde sus seguidores le dedicaron canciones. La presencia de gente que fue a visitar a sus muertos le cambió la cara al camposanto llenándolo de vida. Pero el afán fue el mismo dentro de los hogares creyentes de esta práctica, donde se armaron altares con los manjares que los ausentes degustaban en vida. Hoy, a las 12.00, las almas inician su partida.

Mesa para víctimas de feminicidio

Una mesa de Todos Santos dio ayer la bienvenida en el atrio de la Universidad Mayor de San Andrés a las 157 mujeres muertas violentamente en Bolivia, de las que 93 fueron víctimas de feminicidio y el resto de la inseguridad.

Organizaciones que defienden los derechos de las mujeres colocaron en el piso calzados, botas, zapatillas y sandalias de diferentes tamaños.

“Los zapatos simbolizan el camino que debían recorrer y los sueños interrumpidos de las víctimas de feminicidio”, argumentó María Gisbert, representante del Centro de Información y Desarrollo de la Mujer (Cidem).

Según datos de esta organización no gubernamental, seis de cada diez mujeres perecieron a manos de su esposos, exesposos, novios, exnovios, etc.

Para que los bolivianos no olviden a las 93 asesinadas por ser mujeres, el Cidem armó una mesa de Todos Santos, en el atrio de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), La Paz, y recibió a sus almas al mediodía.

La activista aclaró que la mesa de difuntos no es un simple “show” ya que durante la tarde y parte de la noche se dieron a conocer sus trágicas historias.

“Mónica Guachalla, estudiante de Derecho y gestante de siete meses fue victimada el 23 de julio. Murió a manos de un sicario quien fue contratado por su pareja sentimental Michael Y. D”. El hombre estaba casado.

  Meses después, Juliana Castro Licoma (56) murió víctima de los golpes de su esposo Silvano S. Según el informe médico forense, agonizó 24 horas.  

Personas de diferentes edades y condición social se acercaron a la mesa y rezaron por las almas de mujeres y niñas.

 

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