Así va la vida

En Brasil descubren un sapo que mide solo un centímetro

Animal. Este anfibio es muy sensible a cambios de clima, por lo que hay riesgo de extinción

La Razón (Edición Impresa) / EFE / Río de Janeiro

00:00 / 16 de agosto de 2015

Un grupo de investigadores brasileños descubrió una nueva especie de sapo, que se caracteriza por medir poco más de un centímetro, del que se sospecha que ya está amenazado de extinción y cuyo hábitat se limita a una región montañosa.

El Brachycephalus quiririensisvive fue descubierto por científicos de la Universidad Federal de Paraná (UFPR) en la Sierra del Quiriri, en Santa Catarina, informó ayer la Fundación Grupo Boticario de Protección a la Naturaleza, organización no gubernamental que patrocinó el estudio.

El anfibio se caracteriza por su color marrón con una tonalidad verde y una línea gruesa de color naranja en la parte superior, que lo diferencia de otras especies de su género.

“Aún no lo hemos confirmado pero creemos que esa coloración tan fuerte es para indicar a los predadores que es venenoso y, de esa forma, protegerse”, explicó Marcio Pie, investigador del Instituto de Estudios Ambientales de la UFPR y uno de los responsables por el descubrimiento.

La nueva especie fue descrita en un artículo publicado la anterior semana en la reciente edición de la revista científica PeerJ.El Brachycephalus quiririensisvive, bautizado así por ser endémico de la Sierra del Quiriri, tan solo vive en aquella región montañosa del sur de Brasil, que se caracteriza por su ambiente frío y húmedo.

“Debido a esas condiciones, la especie es muy sensible a los cambios del clima y por eso ya puede estar amenazada de extinción”, sostuvo Pie.

El bactarcio fue descubierto gracias a un proyecto financiado por la Fundación Grupo Boticario para realizar un inventario de las especies de anfibios que se encuentran en las regiones montañosas ubicadas entre el sur del estado de Sao Paulo y el norte del estado de Santa Catarina, fronterizo con Argentina.

El interés del proyecto obedece a que, por tratarse de animales que sienten con facilidad las alteraciones ambientales, los anfibios, incluyendo sapos y ranas, son usados por los biólogos como bioindicadores, ya que su ausencia puede ayudar a identificar ecosistemas amenazados.

De acuerdo con el investigador Luiz Fernando Ribeiro, otro de los responsables por el descubrimiento, pocas especies del género Brachycephalus están protegidas en Brasil mediante la creación de reservas ambientales que garanticen su hábitat.

“Esas especies han sufrido mucho por la pérdida de hábitat provocada por el ser humano”, comentó Ribeiro.

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