Así va la vida

China pone fin a la política del hijo único por pareja

Razón. La medida, que busca frenar el fin del envejecimiento poblacional, regía desde 1980

La Razón (Edición Impresa) / EFE / Pekín

00:07 / 30 de octubre de 2015

El Partido Comunista de China (PCCh) puso ayer simbólico punto final a 35 años de controvertida política del hijo único al anunciar que todas las parejas podrán tener dos hijos, un cambio con el que busca frenar el envejecimiento de su población.

En un comunicado de su Comité Central, reunido durante los últimos cuatro días para decidir la planificación económica y social del lustro 2016-2020, el partido anunció que “todas las parejas” del país podrán tener dos hijos. La reforma deberá ser aprobada por la Asamblea Nacional Popular, el órgano legislativo chino, lo que se considera un mero trámite.

La política del hijo único se inició en 1979 y se aplicó en 1980 para reducir los problemas de superpoblación del gigante asiático y, según los expertos, ha servido para evitar que su población fuera actualmente de 1.700 millones de habitantes (ahora ronda los 1.400 millones).

En el plenario del PCCh de 2013, en todo caso, ya había comenzado a vislumbrarse el final de la controvertida política cuando se autorizó que las parejas urbanas en las que el marido o la esposa no tuvieran hermanos pudieran tener un segundo vástago. Queda ahora por ver si el histórico paso anunciado ayer tiene los efectos deseados de aumentar la natalidad y frenar el envejecimiento poblacional.

Las primeras reformas puestas en marcha en 2013 no tuvieron los resultados esperados y fueron pocas las parejas urbanas que solicitaron tener un segundo hijo (todavía debe pedirse el pertinente permiso a las oficinas locales de planificación familiar).

A mediados de este año, tan solo 1,5 millones de los 11 millones de parejas que cumplían los requisitos habían solicitado el permiso para tener un segundo hijo, muy por debajo de las expectativas.

“China necesita también un buen ambiente social, una adecuada sanidad infantil, políticas de concienciación familiar, reducir los costes de educación, etc, para convencer a los jóvenes de que deben tener más hijos”, señaló el investigador de tendencias demográficas Wang Feng, de la Universidad Tsinghua de Pekín.

“Aunque la abolición puede suavizar el proceso de envejecimiento de la población, es difícil cambiarlo”, aseguró por su parte Lu Jiehua, del Instituto de Población de la Universidad de Pekín, quien sugiere más reformas en educación, sanidad o pensiones para que las parejas jóvenes se conciencien de las bondades de un segundo hijo.

De hecho, el cambio anunciado ayer fue recibido por ahora con cautela y reservas entre muchos ciudadanos, que consideran que en la China urbana actual, donde padre y madre suelen trabajar y el coste de un solo hijo ya es muy alto (especialmente la escuela y los gastos médicos) no va a haber un baby boom.

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