Así va la vida

Evolución de la mano tiene un origen bélico

La mano del ser humano evolucionó no sólo para poder usar herramientas o dominar las bellas artes, sino también para mejorar las aptitudes para la lucha, según científicos estadounidenses.

Combate. Boxeadores profesionales se enfrentan en Los Ángeles.

Combate. Boxeadores profesionales se enfrentan en Los Ángeles. Foto: AFP

La Razón (Edición impresa) / EFE / Londres

00:00 / 24 de diciembre de 2012

El estudio señala que las manos cambiaron por la necesidad de formar un puño, que es el método más eficaz para pegar con fuerza sin hacerse daño a uno mismo. “La agresión ha sido fundamental en la evolución”, dijo Carrier, que también recordó que el grupo de los grandes primates, a los que pertenecen las personas, es “relativamente violento, con muchas peleas y agresión, comparado con otros mamíferos”.

La selección natural, precisó, hizo que sobrevivieran los humanos con manos más aptas para formar el puño, “individuos que podían pegar más fuerte sin dañarse, lo que les hacía más aptos para luchar por sus parejas y, en consecuencia, para reproducirse”.

Para probar su teoría, Carrier hizo un experimento en el que adultos expertos en artes marciales y boxeo golpearon un saco con la mano en diferentes posiciones, con lo que consiguió demostrar que el puño cerrado es más efectivo para propinar un golpe que la palma abierta o medio cerrada.

“Las proporciones de la mano humana son ventajosas para pegar puñetazos, lo cual resultó en parte de una selección natural para mejorar las aptitudes para la lucha”. Si el fin hubiera sido solamente la destreza, la mano no hubiera necesitado acortar la palma y los dedos, mientras que para formar un puño sí es necesario ese cambio y el crecimiento del pulgar, explicó.

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