Así va la vida

Exhiben por primera vez el testamento manuscrito de Alfred Nobel

Legado. El creador de la dinamita instauró el premio más importante de la humanidad

La Razón (Edición Impresa) / AFP / Estocolmo

00:15 / 28 de marzo de 2015

El testamento manuscrito de Alfred Nobel, uno de los documentos más importantes de la historia de Suecia y al que se deben los premios que llevan su nombre, está expuesto al público por primera vez en Estocolmo. Hasta ahora, muy pocas personas habían podido ver el original de 1895, que estaba conservado en un cofre de la Fundación Nobel.   Desde ahora, se exhibe en el Museo Nobel en el marco de una exposición sobre la herencia y allí permanecerá, al menos, hasta finales de mayo.

“La exposición muestra la importancia de la transmisión. El testamento es la pieza maestra”, explicó la responsable de la exposición, Karin Jonsson. Los premios Nobel son “una de las marcas más importantes de Suecia”, se felicita un portavoz del Instituto Sueco, Sergio Guimaraes.

El documento consta de cuatro páginas de papel amarillento y escritura densa, con anotaciones por todas partes. Para el ojo profano es difícil saber dónde buscar, máxime teniendo en cuenta que el texto está muy desarticulado en lo que a los criterios del premio se refiere.

En un párrafo, Alfred Nobel, inventor de la dinamita, dictó las instrucciones lapidarias. Una parte de su fortuna (unos 31,5 millones de coronas suecas de la época, al menos Bs 1.500 millones en la actualidad) deberá destinarse a un fondo cuyos intereses serían redistribuidos “a aquellos que durante el año precedente hayan dado los mayores servicios a la humanidad” en cinco campos: física, química, medicina, literatura y paz.

Cuatro comités, tres en Estocolmo y uno en Oslo (Noruega estaba en aquel tiempo unida al reino de Suecia) son los encargados de atribuir los galardones. Estas 26 líneas cambiarían la reputación del hombre y darían a Suecia una proyección increíble. Otrora mercader de la muerte que vendía pólvora para cañones en Europa, Alfred Nobel es hoy en día en el imaginario mundial un filántropo pacifista.

“Con sus premios, quiso mostrar quién era en realidad”, explica Jean-François Battail, profesor de lenguas y literatura escandinavas en la Universidad de la Sorbona. “Según Albert Einstein, premio de Física (en 1921), Nobel había inventado el Nobel de la Paz porque tenía mala conciencia”, afirma.

Fechado el 27 de noviembre de 1895 en París, donde el industrial sueco tenía una casa, el testamento se conservó a continuación en un cofre del Stockholms Enskilda Bank. Un año más tarde, Nobel murió y la lectura del testamento provocó estupor, ya que nadie estaba al corriente de sus proyectos.

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